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Las consultoras españolas proyectan un crecimiento del seis por ciento en ingresos financieros para el año 2025

Por Redacción - Febr 27, 2026

La consultoría estratégica se ha consolidado como el motor invisible pero indispensable que sostiene la arquitectura financiera en España. Según las proyecciones más recientes de la Asociación Española de Empresas de Consultoría, el ejercicio de 2025 marcará un hito con un incremento previsto del 6,1% en los ingresos derivados de servicios prestados a entidades bancarias y aseguradoras. Este crecimiento no es un hecho aislado, sino la respuesta a una necesidad estructural de modernización que ha llevado al sector financiero a invertir volúmenes de capital sin precedentes en acompañamiento técnico y estratégico. Durante el pasado año 2024, esta simbiosis generó una cifra de negocio superior a los 6.300 millones de euros, ratificando a la banca como el principal cliente de las firmas tecnológicas, incluso por encima de áreas tradicionalmente punteras como las telecomunicaciones.

En este escenario de transformación profunda, la figura de José María Beneyto, presidente de la AEC, emerge para subrayar cómo el conocimiento especializado está permitiendo edificar una estructura bancaria más robusta y adaptada a las exigencias del presente. La digitalización no se percibe ya como un objetivo aspiracional, sino como una realidad que ha permitido a las grandes entidades españolas optimizar sus ratios de eficiencia y contener costes operativos mediante la automatización de procesos. La colaboración entre ambos mundos permite que las instituciones financieras naveguen con seguridad en un contexto donde la protección de la confianza del cliente y la estabilidad del sistema son prioridades absolutas para garantizar que el flujo de capital siga alimentando la economía nacional.

La integración de la inteligencia artificial representa el siguiente gran salto cualitativo en esta evolución. Germán del Real, director general de Ayesa, sostiene que la innovación en servicios financieros debe ejecutarse bajo un prisma de responsabilidad y resiliencia operativa. No se trata únicamente de implementar soluciones disruptivas, sino de conectar esa transformación con una gobernanza sólida que asegure el cumplimiento normativo. En su visión, la tecnología dejará de ser percibida como un conjunto de herramientas externas para integrarse plenamente como la infraestructura básica sobre la cual se asientan el ahorro y la inversión, siempre partiendo de la premisa de que solo habrá un avance sostenible si se construye sobre la seguridad y el control.

El impacto de la inteligencia artificial y los activos digitales

La redefinición de los mercados de capitales está siendo impulsada por agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar operaciones con una autonomía asombrosa. Expertos de firmas como EY señalan que, para finales de 2025, la gran mayoría del volumen global de trading será gestionado por estos sistemas, lo que abre una ventana de oportunidad inmensa pero también eleva los riesgos de ciberataques sofisticados. En este sentido, establecer controles preventivos inmediatos es una urgencia para el sector. Paralelamente, la financiación alternativa y la gestión de activos están virando hacia la tokenización, donde la consultoría no solo aporta el soporte técnico, sino que garantiza que cada activo digital cumpla estrictamente con las regulaciones de diversas jurisdicciones internacionales, desde España hasta Estados Unidos.

Por otro lado, la aparición de los neobancos y la consolidación del euro digital están obligando a las entidades tradicionales a replantearse su propia esencia. Desde DXC Technology y NTT DATA se observa que el éxito de los nuevos operadores digitales no reside únicamente en su tecnología, sino en una estructura libre de sistemas heredados que les permite interactuar con el cliente de forma mucho más ágil. Para la banca establecida, la modernización de sus sistemas centrales se convierte en la única vía para ofrecer experiencias excelentes. El papel de la consultoría es, por tanto, ayudar a estas instituciones a migrar sus procesos hacia arquitecturas abiertas e interoperables donde las finanzas se consuman de forma casi invisible en las rutinas diarias de los ciudadanos.

Evolución del modelo asegurador y desafíos institucionales

El sector de los seguros también atraviesa un proceso de reinvención donde el producto tradicional cede el protagonismo a la experiencia de usuario. Compañías líderes como Capgemini o Accenture enfatizan que la tecnología es ahora el motor que permite a las aseguradoras integrarse de forma natural en la vida de las personas, ofreciendo soluciones preventivas y personalizadas en lugar de meramente reactivas. Fenómenos como la longevidad de la población y los seguros embebidos en plataformas de comercio electrónico están cambiando los canales de distribución, obligando a las compañías a aprovechar el potencial del dato para anticiparse a las necesidades de los asegurados antes incluso de que estos las perciban.

Desde una perspectiva institucional, Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca, advierte sobre la necesidad de equilibrar este ímpetu tecnológico con un marco regulatorio más pragmático. La proliferación de normativas en los últimos años ha supuesto una carga administrativa y de capital considerable para las entidades europeas, lo que podría condicionar su capacidad de inversión frente a otros mercados globales. La seguridad económica y la autonomía estratégica de Europa dependen, en gran medida, de la creación de un ecosistema que permita decidir y actuar con rapidez. Solo mediante una regulación simplificada y previsible será posible que el sistema financiero continúe siendo el pilar de prosperidad que el continente requiere para su crecimiento futuro.

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