Por Redacción - Jul 13, 2026
La transformación tecnológica avanza a un ritmo constante que a menudo amenaza con excluir a los sectores de la población que no han crecido junto a las pantallas y los algoritmos. Para combatir este distanciamiento social, la Fundación Orange ha consolidado un plan de alfabetización que ya ha alcanzado a más de trece mil ciudadanos en toda España a través de su iniciativa de capacitación. Este esfuerzo no solo persigue transmitir conocimientos técnicos abstractos, sino dotar a personas de diversas edades de las herramientas prácticas necesarias para desenvolverse con total autonomía, resguardo y seguridad en la actual sociedad de la información, donde la gestión administrativa y la comunicación se realizan predominantemente a través de canales telemáticos.
El proyecto se integra dentro de una estrategia pública mucho más amplia de alfabetización denominada Generación D, una propuesta impulsada de forma directa por Red.es, entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública mediante la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Con un presupuesto global que asciende a los cuarenta y cinco millones de euros destinados específicamente a colectivos vulnerables, personas con discapacidad o ciudadanos que carecen de competencias tecnológicas esenciales, este despliegue cuenta con la financiación de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La composición demográfica de quienes acuden a estas aulas revela una realidad social que requiere atención urgente en el territorio español. Con una media de edad que se sitúa en los cincuenta años, el programa ha conseguido congregar a perfiles extremadamente heterogéneos, destacando especialmente que más de un tercio de los alumnos supera los sesenta años. Asimismo, la implicación de las mujeres constituye un pilar fundamental en las aulas, representando casi el sesenta por ciento del total de los asistentes registrados hasta la fecha actual.
Desde la entidad impulsora explican que la tecnología ya no forma parte de una realidad opcional, sino que vertebra la vida cotidiana, por lo que resulta imprescindible que toda la ciudadanía comprenda su funcionamiento y aproveche sus ventajas. El objetivo último de esta formación es acercar conceptos de utilidad diaria que transformen la relación de los alumnos con sus dispositivos, permitiéndoles resolver problemas cotidianos con soltura.
La repercusión de este aprendizaje se extiende mucho más allá de la mera comprensión de un dispositivo electrónico, impactando de manera directa en el bienestar psicológico y la autoestima de los participantes. Al adquirir estas capacidades, los usuarios experimentan un notable incremento de su independencia personal, reduciendo la dependencia que muchas veces tienen de familiares o vecinos para realizar trámites burocráticos elementales. Esta ganancia en autonomía actúa como un resorte de integración social que combate de forma eficaz el aislamiento que sufren muchos mayores en las áreas urbanas y rurales.
La efectividad del aprendizaje no radica únicamente en los contenidos teóricos, sino en el diseño de una metodología de cercanía adaptada a las necesidades de quienes se acercan por primera vez al ecosistema cibernético. A través de aproximadamente mil quinientos cursos que suman más de ciento doce mil horas de formación lectiva, se han estructurado trece áreas temáticas diferentes que abarcan desde los principios más elementales de la comunicación digital hasta materias avanzadas relacionadas con la gestión de datos privados y la configuración de terminales móviles.
El pilar fundamental que sostiene el éxito de esta convocatoria es el equipo humano que lidera las sesiones de aprendizaje, compuesto por más de doscientos ochenta docentes especializados que guían a los alumnos paso a paso. Los estudiantes han otorgado una calificación media de cuatro con cuarenta y siete puntos sobre cinco a estos profesionales, valorando de forma muy positiva la paciencia, la adaptación del lenguaje técnico a términos comprensibles y el soporte continuo brindado en cada sesión. Esta tutorización personalizada mitiga el miedo inicial al error y al fallo tecnológico, que suele ser la principal barrera psicológica detectada en los adultos de mediana y avanzada edad.
Dentro de la variedad de materias que componen la oferta formativa, el interés por comprender el funcionamiento de la inteligencia artificial ha superado todas las previsiones iniciales de los organizadores, registrando la participación de más de dos mil seiscientos alumnos atraídos por las aplicaciones de esta herramienta en la vida corriente. Junto a este fenómeno, los cursos dedicados al ejercicio seguro de la ciudadanía digital, el manejo de utilidades para la organización del día a día y la comprensión de los teléfonos inteligentes se mantienen como las opciones predilectas por el alumnado.
La preocupación por la seguridad en la red y la protección de los datos económicos también ha ocupado un espacio central en los debates formativos de las aulas. Las sesiones orientadas a la detección de fraudes comerciales, el uso correcto de la banca a distancia y la identificación de noticias falsas han generado debates muy constructivos entre los alumnos de diferentes perfiles. Resulta especialmente llamativo que el módulo centrado específicamente en el análisis de bulos y desinformación en las redes cuente con la media de edad más baja del programa, fijada en los cuarenta y seis años, evidenciando que las generaciones intermedias también experimentan una profunda inquietud ante la manipulación informativa que circula por internet.
La necesidad de mantener activos estos mecanismos de aprendizaje se fundamenta en las estadísticas que miden el desarrollo de la sociedad de la información en el Estado español. De acuerdo con los indicadores facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, únicamente el sesenta y seis con cinco por ciento de los ciudadanos con edades comprendidas entre los dieciséis y los setenta y cuatro años posee competencias digitales consideradas básicas o avanzadas. Este porcentaje evidencia que todavía existe un tercio de la población que encuentra serias dificultades para interactuar con la administración digital o realizar transacciones comerciales básicas.
El despliegue geográfico de este programa formativo ha mostrado una especial penetración en comunidades autónomas como Castilla-La Mancha y Andalucía, donde se han impartido alrededor de ciento cincuenta cursos por región, logrando descentralizar la oferta educativa fuera de los grandes núcleos de población. Por su parte, la Comunidad de Madrid ha concentrado un volumen de participación muy elevado que roza los tres mil usuarios, demostrando la capacidad de la iniciativa para penetrar tanto en las grandes áreas metropolitanas como en los municipios de menor densidad demográfica del país.