La mala conciliación lleva a los niños a “echar de menos” a sus padres

Los autores de algunos de los cuentos del libro ‘Dame tiempo’, junto a los coordinadores Ignacio Buqueras (3º dcha.) y Carmen Guaita (izq.), este martes en Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

‘No me da tiempo’, ‘no llego’, ‘estoy hasta arriba’, ‘ahora no puedo, quizá mañana’, ‘no puedo más’, ‘llego tarde’, ‘no me da la vida’… ¿Os suenan estas frases?, preguntó el profesor Jorge Pozo. Una reflexión que venía a ilustrar el gran problema que tenemos en la sociedad española: la conciliación laboral. Horarios exigentes, jefes que lo son aún más, el trabajo, el móvil… No es de extrañar que después mayoría de los chavales “echen de menos” a sus padres. ‘Dame tiempo‘ es un libro que se presentó este martes en Madrid para hablar de la importancia de que los padres pasen tiempo con sus hijos.

Con los apabullantes resultados de España en el informe PISA en la mano, Carmen Guaita comentó que este sea quizás el “principal problema” en la educación. “Quizás no esté en ninguna ley o en la escuela, sino en las dificultades de las familias para dedicarle tiempo a sus hijos”, comentó la coordinadora del libro. Una obra de cuentos en la que distintos autores han retratado la problemática de la conciliación entre trabajo y familia desde la óptica infantil. Relatos para niños en los que se hace evidente la ausencia de los adultos.

Ignacio Buqueras, impulsor y coordinador de estos cuentos breves, sabía bien que tenemos que actuar. “España tiene un horario singularmente tardío”, señaló el presidente de honor de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE). Desde esta asociación se busca alcanzar la necesaria regulación y normalización de la jornada laboral. “Este libro aporta las claves para saber priorizar; no todo vale”.

La conciliación “no pertenece a ninguna organización”, sino que es “un derecho fundamental”, aclaró José Luis Casero, presidente de ARHOE. Según defendió, este derecho es de todas las personas, y hay unas “personitas” que están lanzando un mensaje claro: ‘os echo de menos’. España es el cuarto peor país en materia de conciliación en Europa. Y solventar este problema no es cuestión de “mirar a los políticos”, argumentó. Se empieza por saber qué hacen los niños en casa. Y, sobre todo, hasta cuándo.

En nuestro país más de dos millones y medio de niños menores de 14 años ven la televisión pasadas las diez y media de la noche. Y cerca de 500.000 lo siguen haciendo más allá de las doce y media de la madrugada, aportó Casero. “Hay que hacer autocrítica”. Cada familia tiene una situación diferente y la conciliación la debe gestionar cada uno. Ahora bien, sí es cierto que para ello es necesario tener “derecho a un tiempo digno”. Algo en lo que tiene que avanzar sobre todo el papel de la mujer, quien “históricamente tiene todas las de perder en esta batalla de la conciliación”, aportó la periodista Elsa González.

Generalmente es la mujer quien “no renuncia, afortunadamente” al patrimonio que es la familia, valoró González. Pero recordó que “también es patrimonio del hombre”. El eterno problema del tiempo es, en el fondo, el de siempre: cómo emplearlo y cómo disfrutar de él. El presidente de Mensajeros de la Paz trató de simplificar esta necesaria decisión a tomar: todo es cuestión de “saber compartirlo” y “organizarlo”, trasladó el Padre Ángel. La conciliación “es un invento de los políticos”, que priorizan el trabajo frente a la familia, dijo.

Se trata de conciliar, no sólo con las tareas del hogar, sino con nuestros familiares y amigos, “con el entorno en el que estamos”, abundó. En ese entorno, muchos padres se encontrarían con hijos que piden ‘salir más a montar en bici’, ‘al campo’, ‘hacer los deberes juntos’, ‘hacer manualidades juntos’, ‘más juegos’, ‘viajar’, ‘dibujar’, ‘ir al cine con mamá’, ‘pasar más tardes juntos’… Son las respuestas de los alumnos de segundo de primaria del profesor Pozo a la pregunta ‘¿Qué le pedirías hacer más a tus padres?’. “Los niños parecen piezas de un puzle que debemos completar para coexistir” con ellos, criticó.

En suma, este es un libro que quiere poner sobre la mesa la necesidad de que todos tengamos “horarios más humanos y racionales; más europeos”, apuntó Buqueras. Es un libro que varios de sus autores consideran de “obligada lectura” para los políticos. Tanto para abrirse de mente como para encontrar argumentos de responsabilidad con este tema. “Son muy pocos los que se han mojado”, lamentó Buqueras.