El coworking, las lanzaderas de las startups

Todos sabemos que empezar un nuevo proyecto empresarial es algo que trae a muchas personas de cabeza, especialmente por todo lo que son los primeros pasos del negocio, como pueda ser elegir la mejor ubicación para trabajar, contratar los servicios necesarios, tener un personal administrativo competente… y, sobre todo, a un precio más que razonable. Para dar solución a este problema están los tan demandados espacios de coworking, en los que uno no sólo se quita este problema de la cabeza, sino que además se encuentran ideas y profesionales que pueden ser de gran utilidad a nuestra startup,  sobre todo en los inicios de la andadura profesional.

Lo primero, hay que saber en qué consisten los centros de coworking. Son lugares de trabajo en el que se alquila el espacio físico necesario para el negocio, adaptándose a las necesidades de cada cliente. Cuentan con mobiliario moderno y funcional y también tienen una buena conexión a Internet, sin olvidar las salas de reuniones e incluso personal administrativo, para tareas como recepción de llamadas, correo ordinario y acoger las visitas que uno tenga durante la jornada, imprescindibles para poder dar una buena imagen a los clientes o proveedores.

Desde un punto de vista económico, estos espacios permiten ahorrar en algunos casos hasta un 30 por ciento de los costes ordinarios, lo cual siempre es una ayuda, especialmente para las startups que empiezan.

Por otro lado, los espacios de coworking también es un lugar en el que suele haber una gran concentración de creatividad ya que, debido a las características de este tipo de centros, cada vez hay más expertos en tecnología, marketing o negocios que prefieren trabajar aquí en lugar de los típicos despachos tradicionales. Sus características físicas, al ser normalmente espacios abiertos, suelen ajustarse más a la personalidad del tipo de empresas que cada vez están más de moda, por lo que el talento emprendedor se encuentra en todos lados.

Aquí hay un mayor contacto con otros sectores, ya que en la mesa de enfrente puede haber un equipo de personas haciendo una campaña de publicidad, otros diseñando una página web o un equipo de arquitectos y, entre ellos, darse cuenta de que en algunas acciones comerciales pueden unirse para sacar adelante una acción determinada para algún cliente. Por lo que la idiosincrasia de estos centros anima a fomentar el trabajo colaborativo.

De hecho, hay empresas como Mamuky que gracias al coworking, no sólo pudieron sacar adelante su idea de dar salida a ciertos productos de stock, sino que pronto se crecieron y tuvieron que, incluso, hacer diversificación del negocio. Otras como Link-IDi reconocen que al recurrir a este tipo de espacios pudieron lanzar su proyecto al recibir el apoyo de profesionales que le enseñaron una forma de trabajar adaptada a sus necesidades.

El talento que se concentra en este tipo de nuevas oficinas suele ser fuente de inspiración para iniciarse en nuevos proyectos, ya que suele haber retroalimentación entre los compañeros de coworking y compartir ideas y puntos de vista diferentes que, en muchas ocasiones, facilitan el camino de los emprendedores. Especialmente son beneficiosas las actividades sociales que temporalmente se suelen organizar, con charlas o seminarios que permiten abrir la mente o solucionar problemas en los que uno se atasca, algo habitual cuando se está en los primeros meses.

Así, el coworking se puede definir como un fenómeno empresarial que cada vez tiene más adeptos y donde se agrupa una gran cantidad de ingenio y talento, en el que unos y otros ayudan a cumplir los sueños de los nuevos emprendedores del siglo XXI.