Entrevista a la ganadora de ‘Salud, Bienestar y Tecnología’ del Innovacef

Entrevista con Natalia Carolina Carrión Robalino, ganadora en el área de Salud, Bienestar y Tecnología del Concurso ‘Innovacef Emprendimiento/Intraemprendimiento Científico’.

¿Podrías indicarnos un breve resumen de tu trayectoria profesional en general y de la científica en particular?

Me llamo Natalia Carrión y soy ingeniera biotecnóloga. Cursé mi grado en la Universidad de las Fuerzas Armadas Espe en Quito, Ecuador, y actualmente estoy acabando un Máster en Investigación en Medicina Traslacional en la Universidad Complutense de Madrid. La mayor parte de mi experiencia profesional, cursada en México y Ecuador, la he desarrollado en proyectos del área biomédica y dentro del ámbito de la salud pública. Aunque también, mi experiencia en ciencia me ha guiado a interesarme en temas de ciencia, tecnología e innovación. En este sentido también tuve la oportunidad, y en conjunto con un pequeño grupo de biotecnólogos, de fundar en el 2016 la primera Asociación de Biotecnólogos del Ecuador.

¿Cuáles son las líneas generales del proyecto con el que has ganado el INNOVACEF?

La propuesta que se perfila como proyecto de intraemprendimiento científico, se enfoca en: “Desarrollar una Plataforma de Interconexión entre Científicos y los actores de Innovación”.  Dicha plataforma digital tiene el objetivo de conectar personas (o instituciones) y establecer relaciones y proyectos cooperativos entre academia-industria (o inclusive estado), en el campo de la biomedicina, pretendiendo promover la generación de proyectos cuyo centro sea la innovación en salud.  Actualmente los sistemas de innovación pretenden crear valor a partir de su inversión estatal en ciencia, sin embargo, los puntos de interconexión entre estos mundos, o no son suficientes o su estructura no es lo suficientemente flexible para promover proyectos de impacto social basados en ciencia y tecnología. Es en este nicho donde se pretende actuar.

¿En qué situación se encuentra actualmente?

El proyecto está en su fase inicial, y la propuesta de valor debe adaptarse a las necesidades locales de los científicos y actores de innovación; por lo cual el primer paso será prototipar una primera versión de la plataforma y así reconocer como mejorar la propuesta, y por supuesto volverá atractiva para quienes serán sus usuarios. Formar un equipo transdisciplinar para trabajar en el proyecto será indudablemente el paso de arranque.

¿Qué apoyos necesitarías para emprender tu proyecto?

Una vez elaborado el prototipo inicial de la plataforma, su evaluación requeriría de tener la apertura para colaborar con universidades o institutos de investigación, y así poder entablar los primeros proyectos de interconexión entre sus investigadores (jóvenes o ya consolidados) y los representantes en industria e innovación.

¿Qué esperas de la formación que te vamos a proporcionar desde la UDIMA y ARATECH?

Espero familiarizarme con las metodologías ágiles usadas dentro del emprendimiento; además de contar con su guía en aspectos como la segmentación del mercado y la creación de una cadena de valor para ideas que se basan en la gestión y traslación de proyectos científicos.

¿Cuál crees que puede ser el papel de los investigadores para apoyar que exista un mayor emprendimiento científico?

El científico tiene un rol principal al momento de la creación de un emprendimiento en ciencia. Por lo cual, pienso que para lograr que más científicos se interesen en proyectos en ciencia ligados a un mercado potencial, primero debemos esforzarnos en desmitificar los estereotipos forjados alrededor de la figura del científico y del emprendedor. Ni todos los científicos tienen que aspirar ser Nobel, ni todos los emprendedores deben ser seriales. Cuando entendamos esto, los actores de estos mundos, que parecen no comunicarse lo suficiente, podrán sentirse más seguros en formar identidades profesionales intermedias, transversales a las ciencias y alertas al mercado y su sociedad.

Con respecto a tu área de conocimiento, ¿Consideras que tanto el emprendimiento y el intraemprendimiento pueden ser unas adecuadas salidas profesionales?

No solo adecuadas, en ciertos contextos podrían empezar a resultar innegociables. Cada vez más jóvenes encuentran salidas profesionales sin requerir de instituciones que avalen su conocimiento, y al mismo cada vez más instituciones educativas se quedan algo escasas de valor en cuanto a lo laboral, por describirlo de alguna forma. Y específicamente los jóvenes científicos de esta década han sido formados en una época bastante caótica e incierta en cuanto al camino que deben recorrer para establecerse en la academia. A criterio personal, creo que todo esto ha contribuido a que los jóvenes científicos busquen desarrollarse en carreras profesionales alternativas a la academia, y sin duda el discurso del emprendimiento y el trabajo autónomo ha llegado a sus oídos.  Sin embargo, me parece interesante rescatar que la responsabilidad de la innovación y traslación de la ciencia es de los estados, por lo que no pertenece a individuos, independientemente del grado de cualificación que posean. Es claro que el impacto de los emprendimientos por necesidad no es el mismo que el impacto generado a partir de aquellos basados en oportunidad. Y si se pretende que los jóvenes científicos se incorporen en las filas de profesionales que asisten a la innovación y consecuentemente al desarrollo económico de sus países, los ecosistemas de emprendimiento deben ser tan sólidos como la ciencia que respaldarían dichos proyectos.

¿Por dónde crees que irán las futuras líneas de investigación en áreas de salud?

Las tecnologías englobadas dentro la medicina de precisión tendrán un protagonismo absoluto en los sistemas sanitarias de muchos países del occidente, y esperemos que esta corriente sea asimilada paulatinamente por el resto de países. Por otro lado, el Big Data de la información en salud, compuesto por datos genómicos, clínicos y el “real world data” recolectados por los gadgets “wearables”, son la base de una nueva corriente de startups basadas en e-health. Otro aspecto que probablemente requerirá pronta atención es la innovación en los sistemas de financiamiento de la investigación en salud. El valle de la muerte de los biomarcadores y terapias dirigidas solo se expandirá si no se innova en financiación.

Por último, ¿Alguna cosa más que quieras añadir?

Primeramente, agradecer a la UDIMA y ARATECH por esta excelente oportunidad de formación. Y pues solo mencionar que debemos recordar que los científicos, los investigadores principales y los emprendedores son personas. Individuos con intereses tan diversos como el resto de los seres humanos. Así que con el actual afán por la hiper-especialización estamos incentivando a las nuevas generaciones de científicos a creer que deben empeñarse en ser una sola cosa. Por favor, no solo les demos permiso de tener hobbies, permitámosles – sistemáticamente – tener ambiciones profesionales laterales. De esa transversalidad de conocimientos y experiencias probablemente saldrán las soluciones de mayor impacto social y económico.