Tener un plan de igualdad, también obligatorio para las startups

Las startups son proyectos que nacen pequeños pero llevan en su esencia la escalabilidad y, en muchos casos, la internacionalización. Por eso, lo que comienza siendo un equipo de apenas cuatro o cinco personas, con el tiempo va creciendo y, si la idea es buena y el producto o servicio tiene éxito en el mercado, puede llegar a transformarse en una mediana empresa. Incluso, algunas se convierten en verdaderos “gigantes” con presencia en numerosos países.

Por Johanna Gallo, cofundadora y CEO de APlanet

Hacerse mayor no solo supone tener datos de facturación más elevados: también implica asumir las responsabilidades y las obligaciones de las grandes empresas. Y una de esas obligaciones es contar con un plan de igualdad. Desde el pasado 7 de marzo, la Ley impone que todas las compañías de más de 100 empleados cuenten con una estrategia definida para implantar medidas de igualdad en las organizaciones, y quien no lo tenga puede enfrentarse a serias multas que pueden llegar a los 187.000 euros. Pero, ¿esto lo saben las startups?

Desde 2019, con la aprobación del Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, se establecía la obligación de desarrollar una estrategia corporativa para asegurar la igualdad de género en las empresas de más de 250 empleados. El pasado año se amplió a las de más de 150 trabajadores. Ahora el corte está en las de más de 100, pero dentro de un año afectará a las que tengan más de 50 profesionales en plantilla.

Es decir, lograr la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral es un imperativo, y diseñar un plan para conseguirlo en cada una de las empresas, registrarlo y demostrar que se están aplicando las medidas para hacerlo realidad, es una responsabilidad que más pronto o más tarde todas las organizaciones tendrán que adoptar.

Pero, ¿Cómo se elabora un plan de igualdad? Se trata de un proceso minucioso que ha de partir de un compromiso real de eliminar diferencias de género en la empresa y que tiene que contar con un equipo de trabajo responsable de ponerlo en práctica. Además, es esencial realizar una labor previa de recogida y análisis de datos relativos a los puestos de trabajo existentes en la compañía, así como realizar una auditoría salarial.

Una vez analizados esos resultados desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo se procederá a elaborar un informe de diagnóstico de igualdad, que definirá el estado de situación en que se encuentra la organización en este sentido. Y en base a dicho informe se determinarán las medidas a adoptar para alcanzar unos determinados objetivos, las acciones concretas a llevar a cabo para alcanzarlos, así como los indicadores que permitirán medir los resultados.

Con toda esta información se elabora el documento final del plan de igualdad, que habrá que registrar según el modelo que se establece en el Real Decreto 713/2010, de 28 de mayo, sobre registro y depósito de convenios y acuerdos colectivos de trabajo. Dicho plan tendrá una vigencia máxima de cuatro años. Durante ese tiempo la empresa tendrá que almacenar evidencias que justifiquen que se está implantando de forma efectiva, así como documentos que demuestren el cumplimiento de sus objetivos y el resultado de sus acciones, pues puede encontrarse en cualquier momento con una Inspección de Trabajo que le solicite toda esa documentación.

La tecnología puede ayudar a las startups a gestionar todo esto de forma sencilla. Existen herramientas como APlanet Equality con la que es posible seguir todos los pasos necesarios para la elaboración del plan de igualdad y, posteriormente, almacenar las evidencias de su implantación, llevar un seguimiento de las acciones realizadas y elaborar informes de resultados a partir de sistemas de medición.

Suele decirse que “En casa del herrero, cuchillo de palo”, pero si alguien puede encontrar sencillo integrar una plataforma tecnológica para la gestión de los planes de igualdad, esas son las startups. Se trata de buscar metodologías sencillas para conseguir hacer realidad con menor esfuerzo algo que nuestra sociedad demanda, que requiere la  implicación de todos y que ya no puede esperar más: la igualdad efectiva entre hombre y mujeres en el terreno laboral.