El futuro sistema tributario debería gravar más “la riqueza” y buscar “transparencia” entre países

conferencia CGE sistema tributario

El Consejo General de Economistas (CGE) ha organizado cinco actos a raíz de la reciente creación del comité para plantear la reforma fiscal en España. Este miércoles se ha celebrado el primero, con la presencia del exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el exministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla. Ambos han debatido sobre los cambios necesarios en el sistema tributario español. Evitar más impuestos y buscar transparencia y equidad han centrado su visión de futuro en la economía global.

Como ha planteado el presidente del CGE, Valentín Pitch, y han corroborado después los exministros, ni “hay una solución mágica” a los problemas actuales, ni importan sólo los impuestos. ¿Hay que reformar el sistema fiscal en España? Sí, ha dicho Sevilla. Es necesario un cambio “profundo”, comentaba el socialista, pero esas reformas deben hacerse “en función de las grandes tendencias”, ha matizado Montoro.

Es decir, siempre hay que actualizar y reformar el sistema tributario, “pero no podemos plantearlo como si fuéramos a reinventarlo”, ha matizado el exministro del Partido Popular. Tenemos un sistema “moderno” y “consensuado” en Democracia. Otra cosa es que nuestro punto de partida del sistema tributario “no se corresponda con la situación económica y fiscal del momento”, ha planteado. Pero hay que tener en cuenta a la UE y la globalización.

Debemos volver al punto de partida pero sin crear más impuestos, que “no necesitamos para crecer”. Hay que adecuar el sistema a las necesidades de “competitividad y abastecimiento”, atendiendo nuestras “particularidades” (impuesto dual del IRPF, los tipos reducidos en el IVA, la recaudación mermada del Impuesto Sociedades en 2008…).

Riqueza y cambio de paradigma

Lo que sí está claro es que tecnologías como el Big Data y la Inteligencia Artificial “han hecho inútiles al menos la mitad de libros de economía usados hasta ahora a nivel global”. Así lo entiende Sevilla, quien ha planteado que la manera en que se distribuye la riqueza es ya diferente. “Nuestros nietos tendrán un sistema que irá del flujo al stock, de las personas a las cosas y de lo material a lo inmaterial”, ha defendido.

Según su hipótesis, el acuerdo alcanzado (aunque sea en términos políticos) entre Estados Unidos y el G7 para establecer un mínimo de tributación del Impuestos sobre Sociedades (ISS), “demuestra que estamos entrando en un nuevo modo de entender la globalización y del paradigma del capitalismo iniciada en el Reagan-Thatcher”.

Como ha explicado, se irá reduciendo el peso dela tributación sobre las rentas hacia las riquezas, “más sedentarias”. Además, la economía moderna intangible está generando grandes desigualdades no tanto en renta, sino sobre todo en riqueza. Por ello “parece razonable” que el sistema tributario contemple la riqueza como concepto tributario. Hay que aportar en función de renta y de riqueza y la “insuficiente progresividad en nuestro sistema fiscal” hará que este tributo tenga un peso “creciente”, ha argumentado.

Por su parte, Montoro ha valorado que los algoritmos “no cambiarán el concepto de renta, sino que completarán el circuito”. En otras palabras, la riqueza no es el principal objeto de gravamen, sino “uno de control para ver el fraude”, pero no se gravará igual que la renta, y además tiene un factor de impacto medioambiental, ha desgranado.

Transparencia en el sistema tributario

Sí ha querido recordar el papel “fundamental” de los asesores fiscales en la relación empresa-Estado en materia de equidad y transparencia. Y es que, este tipo de cambios como el acuerdo de EE.UU. y el G7 sobre el ISS, son “una forma de enfocar la política económico-tributaria con un alcance sin precedentes”. Por tanto, hay “muchas dudas” de qué se va a gravar (el resultado contable, el resultado de explotación…). Pero sí hay clara una cosa: que todo ello “redundará en una mayor transparencia en cada territorio y país”.

Porque hay mucho por hacer en este ámbito, tanto en España como la UE. Por esta razón Montoro ha calificado esa mayor transparencia como un “avance fundamental” frente a países que no la predican mucho o en absoluto. “Se trata de lograr una competencia leal. Las empresas deben declarar públicamente lo que ganan en cada territorio”.

Desde el punto de vista nacional, Sevilla ha resumido algunas de las carencias del sistema tributario actual. España tiene un modelo de “gran elasticidad”, ha adelantado, pero recauda menos que otros países del entorno con sistema muy similares. Posiblemente porque hay más fraude, pero sobre todo porque hay más gasto fiscal, ha apuntado.

Por otro lado, en su opinión tampoco se está cumpliendo el precepto de la Constitución de que paga más quien más tiene. “Los ricos no pagan el IRPF. Podemos discutir quiénes son los ricos, pero pagan menos de lo que deberían”, ha criticado. Tampoco funciona mucho la equidad horizontal, ha subrayado, pues ante dos personas que ganan lo mismo por trabajar o por herencias “penalizamos más al primero”. “Hay que reflexionar sobre cómo mejorar la recaudación por unidad de producción, cómo se establece la recaudación con mayor confort para la mayoría, y cómo solventar ese problema de equidad horizontal, ha aseverado.

“No magnificar” el fraude

Sobre ese fraude fiscal posiblemente mayor en España, los ex ministros sí que han aclarado que se utiliza como “variable de ajuste para presentar algo a nivel político”. Es decir, hay fraude, pero nuestra Agencia Tributaria es “de las más eficaces del mundo” contra él, han defendido. Quizás por ello habría que centrarse más en cómo se combate y los recursos que se destinan a ello. “Es más difícil ir a por quien no declara, pero posiblemente tengan que hacerlo más y con más gente”, ha comentado Sevilla.

“Gracias a la tecnología hay una capacidad como nunca antes”, ha destacado Montoro, aunque sí que ha reconocido que quizás hay que dotar de más recursos y personas. En cualquier caso, ha pedido que “no lo magnifiquemos”, pues hay correcciones del mismo de unos 15 millones cada año. Y ha añadido: “El gran fraude es la falta de transparencia entre países: actuar en un país porque resulta rentable hacerlo allí acogiéndose a estructuras opacas”, ha insistido el exministro popular.

Por su parte, Sevilla ha cerrado con un mensaje que cree que debería mantenerse siempre en relación al fraude y la equidad: “Más que pagar más que mi vecino, me indigna mucho más que yo pague y mi vecino no”.