Mecenazgo tecnológico, la herramienta “ágil” del sector privado para financiar I+D+i

mecenazgo tecnológico

Kaudal es una compañía especializada en la inversión privada en I+D+i a través del llamado mecenazgo tecnológico. Cuando una empresa impulsa un proyecto de innovación tiene derecho a unas deducciones fiscales, “muy generosas desde hace unos años”. Su fundador Diego Fernández ha explicado este jueves la utilidad de esta vía de financiación para aupar el talento científico nacional y reforzar el ecosistema innovador.

Lo ha hecho en su ponencia sobre el papel del sector privado en el futuro de la innovación y el desarrollo, en la última jornada del Observatorio de las Finanzas de El Español. Su empresa pone en contacto a esas pequeñas startups españolas con otras (“mecenas”) que “quieren apostar” por el tejido nacional y compran esas deducciones fiscales, explica. Lo que hacen es facilitar esa transferencia de deducciones en favor de la startup.

“España no es California”, ha reconocido. No se hacen todavía grandes inversiones en I+D+i (sobran los indicadores que nos recuerdan ese retraso). Pero su labor va calando en las grandes corporaciones. En los últimos tres ejercicios han notado que les han “metido el gusanillo”, afirma Fernández. Primero compraban esas deducciones a modo de pruebas. Después empezaron a sacar pecho en las juntas y redes (“imagen de marca”).

Y ahora van a dar un paso más: “Invertir parte de sus fondos en capital riesgos apostando por empresas españolas”. Para él es un “cambio cultural” importante, porque refleja lo que ellos defienden: el capital apuesta por el I+D+i de forma masiva “porque es rentable”. En España el capital riesgo captura poco dinero de fondos institucionales como planes de pensiones. “Somos conservadores”, asume Fernández. “Pero eso está cambiando”.

Mecenazgo “de impacto”

A través del mecenazgo tecnológico se financia el 25% de cada proyecto. “No somos capital riesgo”, ha matizado Fernández, “pero les acompañamos comprando sus deducciones fiscales”. A diferencia de las convocatorias públicas para innovación, Kaudal potencia la acción desde el ámbito privado. Es decir, dotan a las empresas de una financiación “más ágil” y evitan la burocracia. “Si hay que meter más dinero o más horas, se meten”.

mecenazgo tecnológico
Diego Fernández, fundador y presidente de ARQUIMEA y Kaudal.

Como demuestran las 10 empresas más potentes del mundo, apostar por la I+D+i genera “grandes campeones mundiales”. Sólo hay que cambiar esa mentalidad, porque “talento científico hay”. Sus requisitos para encontrar proyectos son tres: que la empresa del proyecto haya hecho antes investigación y desarrollo; que suponga una mejora para lo que ya hacen; y que tenga un “impacto en la sociedad”, ha desgranado.

“No queremos ser un mero financiador, queremos arrastrar una cultura aprovechando el tejido tecnológico”, argumenta Fernández. Entre los proyectos recientes ha destacado una startup que esta desarrollando un molécula para curar la ELA. Y otro para detectar las diferencias entre una gripe estacional y la COVID-19. La “i+D es rentable y muy divertida”.

‘Órbita K’

Además, en 2020 se dieron cuenta de que había empresas tecnológicas por todo el país. No sólo en los “caladeros” tecnológicos como Madrid o Barcelona. Por ello, en lugar de ir a buscar empresas, decidieron poner en marcha el programa Órbita K para atraerlas. Y aprovechando este cambio de sistema, han adherido la marca a las fundaciones (no darán dinero, pero sí premios que mejoren la reputación de las startups).Y han añadido un comité científico con investigadores y académicos de “gran prestigio internacional” para la última evaluación de los proyectos.

Por un lado asegura que “cada vez hay más” emprendedores, aunque “nunca son suficientes”. Pero sí que ayuda mucho el gran sector científico que tenemos. “No somos conscientes, pero a nivel académico España está a un alto nivel mundial de publicaciones científicas. Y al hacer un I+D+i en las compañías, tener detrás ese backoffice de científicos de alto nivel es muy útil”, valora el también presidente del grupo tecnológico Arquimea.

Por otro lado, Fernández ha expresado su sorpresa al ver que, en la descripción de las temáticas de los proyectos para los fondos europeos, “no se menciona la i+D”. Para ser sostenible y resiliente hace falta innovación. “Porque si el mecanismo es copiar lo que han hecho otros, seremos resilientes y sostenibles, pero seremos pobres”, ha dicho.

“Enriquece a un país ser el primero en generar tecnologías que aportan sostenibilidad y resiliencia a la economía”, ha reflexionado Fernández. Y gracias al mecenazgo tecnológico “se puede inyectar mucho dinero en esas empresas que están desarrollando proyectos que pueden cambiar el mundo”.