De cine: Análisis de El diablo viste de PradaEn ocasiones, nos encontramos películas de las que podemos extraer una serie de conceptos teóricos sobre el mundo de la administración de empresas y de las relaciones humanas que en ellas tienen lugar. Una de ellas es El diablo viste de Prada.

La película El diablo viste de Prada (The Devil wears Prada, 2006) de David Frankel, no es unicamente una comedia dramática en la que se satiriza el mundo de la moda y su ambiente, en ocasiones, superficial. De la versión cinematográfica, así como de la novela homónima publicada en 2003, se puede efectuar un análisis relacionado con las organizaciones y con la personalidad de cada uno de los personajes principales en cuanto a su relación con el mundo laboral.

En la obra se pueden destacar aspectos relacionados con el liderazgo, la cultura organizacional, la inteligencia emocional, así como sobre conciliación de vida personal y profesional y psicología laboral.

La cultura organizativa en tanto en cuanto representa un conjunto de creencias, hábitos, valores y actitudes entre los grupos que existen en todas las organizaciones, influye en todos los aspectos y procesos de las compañías, por lo tanto influye, y de manera significativa, en el comportamiento de cada uno de los colaboradores. Esta cultura se va constituyendo de elementos difíciles de crear de la nada y poco modificables. Experiencias, anécdotas, comportamientos, culturas individuales de los miembros que la componen, tipo de liderazgo y la relación que con el entorno tiene, van formando la personalidad de la compañía.

La película transcurre en la compañía editorial Elias-Clark, concretamente en la revista de moda Runway. En esta compañía, a priori, destaca un tipo de cultura débil y autoritaria.

Cultura débil en cuanto no existe convencimiento por parte de los miembros de que los valores que persigue la compañía sean los correctos o bien que no crean que los valores que predica son los que realmente tiene. En estos casos, el sistema de control debe ser mucho más burocrático y prácticamente impuesto -ya sea por la compañía, por el sector o por los grupos de presión-. Este tipo de cultura se da en compañías con una dirección más autoritaria y cerrada.

Y a su vez, cultura autoritaria debido a que el poder y la toma de decisiones está muy concentrado, en la persona de Miranda Priestly, y de manera autocrática. En la película se muestra como es capaz de hacer que un diseñador repita una colección completa con solo fruncir los labios. Este tipo de cultura limita en muchos sentidos a la organización.

La cultura de Runway, la cual impregna el comportamiento de todos los colaboradores, es una cultura del todo impuesta por el carácter de Miranda, poseedora de una gran inteligencia emocional y un elevado conocimiento del sector de la moda.

La figura de Miranda Priestly representa un tipo de liderazgo autocrático. En ella se ven comportamientos de liderazgo unidireccional, donde todo el poder se concentra en su persona y nadie cuestiona sus decisiones. Este tipo de liderazgo lo ejerce desde una posición de superioridad por su enorme influencia y conocimiento en el mundo de la moda. Este tipo de liderazgo puede resultar efectivo en ocasiones en ambientes en los cuales se tiene que tomar decisiones de manera rápida pero mina la comunicación y la motivación del resto de colaboradores.

Existe una secuencia en la película, en el momento de la llegada a las oficinas de Miranda, que todos corren para poner en orden las oficinas y que todo esté según sus gustos. Esto muestra la desmotivación reinante cuando no está Miranda en las oficinas y la tendencia de todos a relajarse y a liberarse de la tensión que les supone su presencia. Incluso una de las chicas de la oficina cambia su calzado cómodo a unos zapatos de tacón para lucir según los deseos de Miranda.

La película ofrece una visión de los distintos roles que se pueden encontrar en una organización y así como los colaboradores pueden cambiar de comportamiento según las directrices que marca la propia organización. Se podría hacer un análisis psicológico extenso de todos los personajes de la película explicado desde el prisma de la teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow.

Andy atraviesa distintos estadios de la pirámide de las necesidades a medida que va satisfaciendo las de niveles inferiores. Lo que empezó como un trabajo para cubrir sus necesidades más básicas y que le sirviera como trampolín para llegar a ser algún día a ser redactora en diarios como el The New York Mirror, acaba por encontrar su motivación basada en el desempeño, la autorrealización y el reto que le supone la superación personal. Todo y tener un trabajo “por el cual un millón de chicas matarían” al principio no deja de considerarlo como el de una ayudante, sin embargo, pronto se da cuenta que puede convertirse en una gran oportunidad a nivel personal y profesional.

La conciliación personal y laboral se trata durante toda la película en la relación de Miranda tanto con sus hijas, a las que adora pero no puede dedicarle el tiempo necesario, como con su segundo marido del que se acaba divorciando durante el transcurrir de los hechos en la película. Asimismo se trata la relación de Andy con sus amigos y con su pareja, los cuales se van distanciando de ella a medida que ella se implica más en su relación con Miranda y con su trabajo. Andy atraviesa por situaciones propias de trabajadores que confunden la relación con sus superiores con relaciones que traspasan el ámbito profesional pero que son unidireccionales, absorbiendo gran parte de su tiempo y sin ofrecer verdaderamente los beneficios de una verdadera relación personal.

El análisis se podría extender ya que la película ofrece todo un abanico de aplicaciones de diferentes teorías sobre management, sin duda, un excelente trabajo y un buen ejercicio ver la obra y leer la novela bajo este punto de vista sin olvidar, por supuesto, el placer de ver una película o leer un libro.

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