El brainstorming perfecto: Las ideas son las que combaten, no las personas

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Adam Steltzner, ingeniero jefe del proyecto de la NASA ‘Mars Curiosity rover’. (Reportaje fotográfico: Luis Miguel Belda/TodoStartups)

El objetivo era aterrizar sin daños un artefacto ingeniado en la Tierra pero que debía funcionar fuera de ella. La única forma de probarlo era hacerlo sobre el terreno, cuyas características están en las antípodas del entorno que conocemos, pero se logró. Tras diez años de investigación y desarrollo, de la mano de unas tres mil personas, la ‘Curiosity’ amartizó, y ahí sigue.

Adam Steltzner, ingeniero jefe del proyecto de la NASA ‘Mars Curiosity rover’, contó este miércoles en Madrid un gran secreto que explica la feliz operación: dos días sin salir de una habitación; en un marco de brainstorming para resolver una gran duda, el cómo garantizar que el aterrizaje fuera bien, y una regla novedosa en la propia NASA hasta entonces, que en la tormenta el respeto a las personas que tienen ideas es inviolable, pero que las ideas sí deben “combatir mortalmente” entre ellas.

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Steltzner arrancó un natural aplauso de los asistentes en el Teatro Real al World Business Forum 2016 cuando en un vídeo volvieron a revivir el aterrizaje del ‘Curiosity’, paradigma de lo que la innovación puede lograr, pero, sobre todo, el trabajo en equipo.

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“Nunca sabemos dónde nos va a llevar nuestra curiosidad. Desde siempre Marte ha captado nuestra curiosidad, siempre había una luz un poco más roja que el resto de estrellas y nunca perdimos la idea de que hubiera vida”. Ese fue el principio de un principio que ha presidido los trabajos de la NASA, el de la exploración.

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En Marte, explicó este ingeniero, los rovers hicieron desde 1997 el trabajo de los seres humanos. El primer rover tenía el tamaño de un horno, el último pesaba centenares de kilos. Hasta 2004 se sucedieron los fracasos y con el ‘Curiosity’ se alcanzó el colmo de la desesperación: se había logrado acorazar su vientre para evitar que un accidentado amartizaje concluyera en una explosión del combustible de fatales consecuencias para el planeta vecino, pero con ello se les fue el peso de las manos.

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En este punto, la referida ‘tormenta de ideas’, en la que se cruzó de todo, pero no fueron las personas, sino las ideas las que se enfrentaban una y otra vez. El resultado fue que en Marte ya hay huellas de neumáticos terrestres.

 

Luis Miguel Belda
Director de Comunicación en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y Redactor jefe en TodoStartups