Entrevista a Iban Unzueta, director del congreso Smartup

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Entrevista a Iban Unzueta, director del congreso Smartup¿Corre el riesgo la palabra innovación de vaciarse? ¿Es la innovación solamente posible en un entorno empresarial?

Como toda la terminología en el mundo de los negocios que se pone de moda, puede desvirtuarse e incluso como bien dices desgastarse la palabra, pero no el fondo. La innovación como concepto, está más presente que nunca en la realidad empresarial, y no por moda. Lo está porque la competencia global y el ritmo al que acontecen los cambios la hacen más necesaria que nunca. Y no, la innovación está presente en todos los ordenes de la vida. Lo que pasa es que en esta sociedad capitalista al final todo se traduce a dinero, a negocio.

¿Qué ventajas presenta una ciudad como Donostia en términos de desarrollo de start ups en comparación con otras del entorno, como Vitoria o Bilbao?

Esa es en parte la pregunta que origina un congreso como SMARTup. Muchos territorios están compitiendo por hacerse un hueco en el mapa del emprendimiento. El objetivo es retener y captar talento y riqueza. Nosotros creemos que Donostia, Gipuzkoa y Euskadi presentan los ingredientes necesarios para ser un territorio emprendedor de primera magnitud. Tenemos talento y creatividad para que nazcan los proyectos, universidades y centros tecnológicos de referencia, un denso tejido empresarial que puede servir de palanca, capital, y un ecosistema público privado que se va consolidando. Ahora solo nos falta conectarlo todo un poco más y que nuestros emprendedores vean y sientan esta realidad.

¿Es el modelo de startups o pymes eficaz para todos los sectores económicos? Pienso por ejemplo en la enseñanza o en la sanidad…

Una startup es por definición una nueva empresa que trata de satisfacer mejor una necesidad de mercado y que nace con la ambición de crecer rápido. Esto es aplicable a cualquier sector. Por referirme a los dos que mencionas, hay muchas startups centradas en soluciones para mejorar la enseñanza o la salud mediante tecnologías más o menos disruptivas: pupitres interactivos, elearning, wearables para seguimiento de enfermedades o portales de asistencia sanitaria, por mencionar solo algunos. En Euskadi tenemos algunas startups prometedoras en estos ámbitos. Otra derivada son las startups del sector biotech, que crean productos para la medicina del futuro.

Los negocios tienen su propia demografía. Las empresas nacen, crecen, y algunas mueren. Es necesario que surjan nuevas, mejor adaptadas al entorno cambiante y que vayan sustituyendo a las que desaparecen si queremos mantener el tejido al que antes me refería. La innovación, las ideas, a veces surgen dentro de las empresas consolidadas, y a veces en el garaje de un joven inquieto. Y estas nuevas empresas serán pequeñas, pero tienen el potencial de crecer y convertirse en grandes como antes lo hicieron otras. Pero si la pregunta es si merece más la pena apoyar a las empresas consolidadas a crecer y seguir vivas o a empujar a crear nuevas, la respuesta es múltiple. Ambas cosas, porque no son excluyentes. Lo único que debemos evitar es estar obsesionados en mantener vivas a empresas zombie.

¿Por qué deberíamos crear nuevas empresas si muchas tienen problemas para continuar precisamente debido a su pequeño tamaño?

Las startups necesitan lógicamente capital para lanzarse. El origen de este capital puede ser multiforme; las llamadas 3 F’s (family, friends and fools), business angels, fondos de capital riesgo, préstamos y créditos bancarios etc etc. Pero todos tienen en común que exigirán o agradecerán que el promotor, el emprendedor, arriesgue algún recurso propio, porque eso lanza un mensaje de fe en el proyecto. La capitalización del fondo por desempleo es una forma más, muy digna además, de contar con ese primer capital. El asunto obviamente es darle un buen uso. Montar una frutería puede ser un uso perfecto si el negocio es viable y esa es el deseo del promotor. Pero yo no lo llamaría una startup, porque no cumple con su idiosincrasia.

Hablemos del papel de las administraciones: ¿Es eficaz la capitalización directa de la prestación por desempleo para abrir nuevos negocios? Alguien en Extremadura me comentaba que las ayudas directas para la apertura de nuevas empresas cristalizaron en la apertura de un montón de nuevas fruterías en Badajoz, un negocio que no necesita demasiada inversión . Por otro lado, Murcia va a pagar la cuota mensual a los jóvenes autónomos durante un año (y el segundo sólo pagarán 50€/mes). ¿Sirve de algo todo esto?

La Administración juega y ha de jugar un papel fundamental. A través de iniciativas, especialmente público privadas, que ayuden a crear el ecosistema adecuado al que me refería antes: incubadoras, pedagogía, fondos, ayudas, etc. Nuestras Administraciones son muy activas en esta materia y contamos con una base muy sólida. SMARTup precisamente es un buen ejemplo de colaboración público privada. Hemos contado con la ayuda y complicidad de Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco en el objetivo compartido de crear un espacio que visibilice el movimiento emprendedor e intraemprendedor vasco.

¿Tiene el emprendimiento potencial para no ser una moda pasajera? En ese caso, ¿a dónde deberían dirigirse las políticas públicas o cómo debería diseñarse la financiación?

Interesante cuestión. Es obvio que el emprendimiento está de moda. Pero no pasa como en otras modas terminológicas como hablábamos antes, sino que hay un movimiento real de fondo. La inquietud de los jóvenes por lanzar sus propios negocios es creciente como demuestran diferentes estudios. Esto en parte puede responder a una necesidad, como respuesta a la dificultad para acceder al mercado laboral, pero yo creo que va más allá. Los jóvenes, los millenials, y los que ya no lo somos tanto, nos damos cuenta que vivimos en un mundo diferente, que cambia mucho más rápido y que nos reta cada día. La seguridad en el futuro ya no existe. Y yo creo que eso despierta la inquietud, y como consecuencia, las ideas y la creatividad. De ahí a emprender hay solo un pasito.

Cuantas más empresas se creen, más fracasarán, pero también más triunfarán. Es cuestión de probabilidad. Pero esto es importante: no quiere esto decir que cualquiera y sobre todo de cualquier manera pueda y deba lanzar una empresa. Eso nos llevaría a un estado de frustración con el emprendimiento que se debe evitar.

¿Qué tipo de colchones de seguridad necesita un emprendedor para no verse entrampado o depender de su ascendencia familiar?

Un plan de negocio realista. Con un capítulo financiero sólido. Y saber que el dinero se quema siempre más rápido de lo que se pensaba, y que los ingresos son más perezosos en aparecer de lo que dice nuestro optimista Excel. Así que hay que contar con los recursos necesarios, y si no, aparcar el proyecto, porque no tenerlos es sinónimo de fracaso seguro y temprano, aunque la idea sea excelente.

¿Cuál es la traducción práctica de eventos como SmartUpDonostia? ¿Salen negocios propiamente dichos de estas convenciones?

En eso confiamos (ríe). Para eso precisamente lo organizamos. Hemos puesto especial empeño en diseñar un evento lo más práctico posible. Con primeras mentes que alimenten nuestras neuronas, con soluciones de mercado de la mano de empresas e instituciones que exponen, con la presencia, me atrevo a decir, de una comunidad de inversores nunca vista reunida antes en Donostia, y con posibilidades de ver nacer oportunidades de colaboración entre startups con buenos proyectos y pymes que quieren encontrar a esos emprendedores para buscar sinergias.

Yo suelo decir, y así lo dice nuestra presentación, que reunir a tantas startups, pymes, administraciones, inversores y expertos bajo un mismo techo solo puede provocar cosas buenas.