Greene Waste To Energy: emprendimiento en medio ambiente y gestión de residuos

De izquierda a derecha: Enrique Aráez, Juan José Hernández, Juan Manuel Martínez y Jesús Martínez. Foto: Greene Waste To Energy.

¿Es posible que la energía de los residuos generados por una empresa en su proceso productivo pueda ser recuperada para ser reutilizada como electricidad y además calentar? Sí, además de la presente en neumáticos, lodos, biomasa o en la basura que los ciudadanos generamos. Esto es lo que Greene Waste To Energy con Juan José Hernández Samaniego -CEO-, Enrique Aráez Briegas -CTO-, Juan Manuel Martínez Alcaraz -CFO-  y Jesús Martínez Reig -Director Comercial y CMO- a la cabeza llevan consiguiendo durante ya siete años. Los cuatro son químicos de formación y vocación, pero, ante todo,  emprendedores “ya que lo llevan en la sangre”, tal y como ellos se definen a sí mismos.

Todo empieza cuando, tras haber empezado a emprender a través de una empresa dedicada al control de calidad, Juan José y Enrique viajan a la India, donde descubren el proceso de gasificación a raíz de las heces de vaca que allí se utilizan para calentar y generar energía. Esto hace poner en funcionamiento sus mentes y, una vez puesto en común con sus otros dos compañeros, intentan emular el proceso para los residuos que se generan en la industria del calzado (Residuos Sólidos Industriales -RSI-) en la localidad donde viven y donde desarrollan su actividad profesional, Elche (Alicante), la cual es potente y conocida por este sector.

Su obsesión: que estas empresas puedan autoabastecerse de energía. Posteriormente dicha obsesión se extendería a neumáticos (NFU), lodos, biomasa, maderas y Residuos Sólidos Urbanos (RSU). Cabe aquí señalar que los gestión de los Residuos Sólidos Industriales (RSI) es privada, esto es, es obligación de las propias empresas. De ahí que el proyecto de estos cuatro emprendedores cubriese, en un principio, una doble necesidad: la de gestionar sus residuos a la vez de ahorrar en costes de producción, generando su propia energía y calor a través de esos residuos que estaban obligados a gestionar de manera debida.

La gestión de estos Residuos Sólidos Industriales no puede hacerse de “cualquier manera” ya que existe legislación medioambiental tanto a nivel español como europeo que indican esta obligatoriedad. Y no es tarea fácil, de ahí que su reutilización sea, finalmente, una doble ventaja para la empresa que los genera, contribuyendo al mismo tiempo a la consecución de un medio ambiente sostenible.

Con todo ello, comienzan a investigar por su propia cuenta en el laboratorio de la consultora que habían montado como primer proyecto emprendedor y en la que trabajaban. Todo esto coincide, a su vez, con el “boom” de las energías renovables a nivel nacional y europeo, motivo que les impulsa a creer más en su proyecto, reinvertir sus beneficios para montar con ellos una mini planta piloto donde poner en práctica las investigaciones llevadas a cabo en su humilde laboratorio. Y funciona.

El primer tropiezo de todo emprededor: la financiación

Como ya es sabido, uno de los inconvenientes más comunes con el que se encuentran los emprendedores a la hora de desarrollar su idea y/o proyecto es el de la falta de recursos pecuniarios, por los que siempre se encuentran en la necesidad de búsqueda de financiación por parte de algún potencial socio externo. Este caso no es distinto y sigue la misma norma, por lo que tras convocar y celebrar una ronda de financiación para el proyecto, Carlos Castellanos, socio mayoritario de Agroinvest S.L. se convierte en su socio financiero y, en 2011 nace Greene Waste to Energy con sede en el Parque Empresarial de Torrellano (Elche).

La necesidad de una planta piloto con condiciones suficientes para seguir con el desarrollo del proyecto urge de manera inmediata, por lo que estos cuatro emprendedores deciden buscar partners industriales con los que entrar en el mercado de los residuos y darse a conocer como empresa de valorización energética de residuos por gasificación, a la vez que complementar su actividad gestionando sus residuos. Es por ello que firman un acuerdo con Industrias Leblán (Zaragoza), con prestigio dentro del tratamiento de residuos para utilizar su planta piloto, lo que se llevaría a cabo hasta el verano de 2016.

A partir de aquí se produce una ampliación industrial importante en Greene que conlleva su crecimiento no solo a nivel de instalaciones sino que también de personal, por lo que entran a formar parte de la plantilla ingenieros mecánicos, eléctricos o químicos, entre otros.

Así pues, Green Waste to Energy se convierte en la única startup en España en patentar un proceso o sistema de gasificación adaptado a residuos heterogéneos, de toda índole, a través de un proceso en el que se obtiene el Syngas (gas sintetizado también llamado gas pobre), a semejanza de ese gas que las heces de vaca de la India generaban e inspiraron todo este proceso a dos de estos emprendedores. El Syngas contiene hidrógeno y monóxido de carbono con un poder calorífico de unas 1200 kilocalorías por kilo y metro cúbico. Cada residuo, debido a su naturaleza, tiene un poder calorífico distinto, por lo que es doblemente meritorio conseguir unas condiciones estándares para obtener de cualquiera de ellos el mencionado Syngas.

Cómo funciona el sistema de gasificación para residuos heterogéneos: necesidad de que los residuos cumplan las condiciones del sistema 

Para que se pueda llevar a cabo en las plantas que Greene diseña a medida, los residuos tienen que cumplir los mismos requisitos. Si no los cumplen de primeras, habrán de ser tratados hasta que lo hagan. Estos requisitos son dos: que contengan de un diez a un quince por ciento de humedad y su tamaño sea de 30 milímetros.

Una vez estandarizados los residuos (RSI, RSU, NFU, lodos, etc.) se introducen en tres reactores (pirolizador, cámara de cracking y gasificador) en posición horizontal que los descomponen en una atmósfera pobre en oxígeno, evitando así la combustión y aprovechando al máximo el poder calorífico de éstos. Tras la obtención aquí de Syngas, este pasa a alimentar un motor de cogeneración que es el encargado de proporcionar lo deseado: energía eléctrica y calor.

Para finalizar, distinguir que este proyecto ideado y creado por estos cuatro emprendedores ilicitanos fue elegido en 2016 por la Unión Europea para recibir una financiación parcial dentro del programa LIFE, iniciativa europea en materia de medio ambiente que tiene como fin poder llegar a lograr los objetivos que la Estrategia Europa 2020 interpone así como que el desarrollo sostenible sea del todo una realidad. Además, a día de hoy Greene Waste To Energy cuenta con una plantilla de 21 trabajadores y su facturación viene en un 70% de empresas en el extranjero.

 

Ana María Soto
Periodista y escritora. Entiendo el emprendimiento como el futuro y por ello estoy en continua investigación en este campo.