La Cumbre del Clima en Madrid reclama “ciudades sostenibles y resilientes”

David Bartolomé, Ignacio Colmenares y Gorka Urtaran, este lunes en Ifema (Madrid). | FOTOS: Alberto Orellana

Este lunes ha arrancado en Madrid la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de este año, que tuvo que ser trasladada desde Chile. La COP 25, que durará hasta el próximo 13 de diciembre, ha comenzado en Ifema con una serie de ponencias inaugurales. Entre ellas, The Climate Reality Project ha abierto la cumbre mundial atendiendo a las denominadas ‘ciudades sostenibles y resilientes‘. Un necesario cambio de mentalidad sobre los tres principales focos de emisiones de gases contaminantes en las urbes: movilidad, producción energética y reacondicionamiento de los barrios viejos.

Las ciudades tienen la oportunidad de ser “la primera línea de fuego” contra el cambio climático. Sabemos que hay que actuar y “tenemos las herramientas” para hacerlo, ha señalado Álvaro Rodríguez. La cuestión entonces es: ¿Seremos capaces de demostrar la iniciativa necesaria para resolver el problema? El coordinador en España de esta iniciativa del ex vicepresidente americano, Al Gore, ha asegurado que “el futuro del planeta se juega en las ciudades”. Y cada uno tendrá que demostrar qué está dispuesto a perder para combatirlo, “porque vamos a perder cosas”.

Aunque eso no será nada en comparación con lo que podemos perder si se incrementan fenómenos como los huracanes, las sequías y la polución en las grandes localizaciones. Ángel Cano, director de comunicación de The Climate Reality Project, ha dado un breve apunte en el que ha resumido dónde estarán las claves: desde la expansión de los puntos de carga para coches eléctricos o la climatización del hogar hasta el apoyo a la producción agrícola local, pasando por concienciar al ciudadano. Pero hacerlo “con coherencia”, ha criticado en referencia al elevado consumo eléctrico de muchos alumbrados navideños.

La movilidad es uno de los principales problemas que agravan el cambio climático en la ciudad. Si pensamos qué acciones se deben llevar a cabo para frenar su impacto negativo, David Bartolomé lo tiene claro: “la clave está en cómo gestionar los espacios públicos” destinados al transporte privado. El director de desarrollo de negocio de la plataforma de carsharing Share Now (antes CarToGo), ha resaltado la importancia de hacer hueco a la movilidad compartida. Y también la “física”, o llamada “movilidad activa”.

Una variante para la que los grandes puntos urbanos todavía “no están preparados”, ha dicho Hanno Schoklitsch, CEO y fundador de Kaiserwetter Energy Asset Management. En su opinión “hay muchas iniciativas” de movilidad, “pero tenemos que implicar a la gente”. Por su parte, Ignacio Colmenares, ha aseverado que la salud debería ser la prioridad. Ello pasa por lograr un 100% de vehículos de transporte público limpios y ser “estrictos” con el cumplimiento de la normativa de emisión de gases. “Si se incumple, no se circula”, ha espetado. “Tenemos que ser radicales”.

En segundo lugar tenemos la producción energética y su consumo en las ciudades (genera el 25%de las emisiones, según ha ilustrado Cano). Es, por tanto, “el segundo foco más grande de emisiones”, ha corroborado Rodríguez. Más allá de la futura gestión de los hogares como productores y almacenes de energía propia, hay tres líneas que se pueden seguir de manera realista y, sobre todo, pragmática. Así lo han hecho en Vitoria, como ha recopilado su alcalde, Gorka Urtaran.

El primer edil ha destacado los avances en la eficiencia eléctrica (alumbrado público de LED) y la producción energética renovable (eólica, solar y biomasa) de la localidad vasca. También hay que tener en cuenta las exigencias que se hacen al ciudadano en materia de consumo. “No podemos pedirle lo mismo a un ciudadano de la India que a uno de Europa”, ha argumentado Colmenares. Según ha desgranado, la clave es fijarse en el “consumo de CO2 per cápita” de cada ciudad, y adaptar los objetivos en función del desarrollo del país.

Cartel de la COP25 en las instalaciones de Ifema.

Ignacio Chanzá, ha explicado otro proyecto que tiene visos de éxito. El líder de innovación y emprendimiento de EIT CLIMATE-KIC lo denomina “distritos históricos sostenibles”, o “resilientes”. El nivel de barrio o distrito acota el foco de acción sobre la tercera palanca de emisiones: la adaptación de espacios y rehabilitación edificios de baja calidad energética. En opinión de Chanzá, es importante trabajar en estos núcleos, en los que sus vecinos comparten servicios como la “lavandería” o el punto de carga del vehículo.

Una idea que se suma a la batería de proyectos “realizables en un año” que ha planteado Rodríguez a los ponentes. Esos barrios resilientes serían un buen punto de partida para esa gestión de espacios públicos reclamada por el de Share Now, donde el hueco de los parkings tendrá que dejar paso a más zonas verdes y de esparcimiento para el ciudadano.

El alcalde vasco ha apostado por una combinación del proyecto de Chanzá y la ambición de Bartolomé: las “supermanzanas”. Una iniciativa que van a intentar impulsar el año próximo, y que consiste en una suma de varias manzanas cuyo espacio sólo podrá ser transitado por transporte público o alternativas limpias. Por su parte, Schoklitsch ha incidido en el poder de Internet para evitar desplazamientos innecesarios, así como cuidar y dar relevancia a los espacios verdes.