Por Redacción - Ene 22, 2026
La implementación del sistema de facturación verificable, conocido como VeriFactu, ha entrado en una fase de tregua temporal tras la decisión de la Agencia Tributaria de desplazar su calendario de obligatoriedad hacia el año 2027. Esta prórroga, recibida por muchos profesionales por cuenta propia como un alivio inmediato frente a la presión administrativa, conlleva sin embargo el riesgo de transformarse en una trampa de inacción. Los datos recabados por la plataforma Xolo revelan una realidad preocupante en el tejido productivo español, donde un abrumador 88 % de los autónomos todavía no ha iniciado ningún tipo de transición operativa hacia los nuevos requisitos técnicos. Esta parálisis refleja no solo una respuesta a la incertidumbre regulatoria, sino también un agotamiento profundo ante la constante necesidad de invertir en sistemas informáticos para cumplir con unas obligaciones fiscales que se vuelven cada vez más sofisticadas y exigentes.
Aunque el horizonte de 2027 parece lejano, la experiencia en mercados donde la digitalización fiscal ya es una norma consolidada sugiere que el éxito de la transición depende de las decisiones tomadas durante este presente ejercicio de 2026. La responsable de operaciones de Xolo España, Ariadna Julià Brunet, incide en que este periodo debe entenderse como un tiempo útil para la experimentación y no como un paréntesis de espera. La adaptación a VeriFactu no se limita a un cambio de software, sino que exige una reconfiguración de la cultura operativa del trabajador independiente. Aquellos perfiles que opten por posponer la migración hasta el último momento se enfrentarán inevitablemente a cuellos de botella en el soporte técnico, curvas de aprendizaje forzadas y el riesgo de incurrir en errores que la Agencia Tributaria, cada vez más automatizada y dependiente de algoritmos, podría sancionar de forma inmediata.
La radiografía actual del sector muestra una adopción desigual que permite identificar patrones de comportamiento según la actividad y el perfil del profesional. El segmento de marketing y ventas lidera tímidamente la vanguardia tecnológica con una tasa de activación que dobla la media general, mientras que existe una brecha notable entre los autónomos locales y los perfiles extranjeros o expatriados, siendo estos últimos un 25 % más lentos en la integración de los nuevos procesos. Esta disparidad subraya la importancia de humanizar la tecnología y simplificar el acceso a las herramientas, evitando que la normativa se convierta en una barrera de entrada para quienes todavía operan bajo esquemas tradicionales o menos digitalizados. La transición hacia el cumplimiento por diseño busca, en última instancia, que el profesional deje de ser un gestor de facturas para centrarse exclusivamente en la generación de valor en su negocio.
Para transitar este camino sin sobresaltos, resulta esencial acometer una limpieza previa de los flujos de trabajo antes de realizar cualquier inversión tecnológica. Los expertos recomiendan utilizar este año para unificar la facturación, el registro de gastos y la contabilidad en un ecosistema único que elimine la dispersión de datos en hojas de cálculo o archivos aislados. Simular la gestión de un trimestre bajo los estándares de VeriFactu permite detectar fricciones y corregir vicios administrativos con el margen de seguridad que otorga la falta de obligatoriedad inmediata. El fin de la facturación artesanal en procesadores de texto es una realidad inminente, y la trazabilidad digital que introduce este sistema promete equilibrar las condiciones de juego en el mercado al reducir drásticamente la economía sumergida y las ventajas competitivas derivadas de la falta de transparencia.