Por Redacción - Dic 16, 2025
El mercado laboral en la ocupación científica en España ha trazado una trayectoria de crecimiento sostenido que lo sitúa en una posición de máximo histórico. Según el reciente informe de Randstad Research, el país ha superado la marca de los 400.000 trabajadores en este ámbito, concretamente alcanzando la cifra de 414.000 profesionales durante el tercer trimestre de 2025. Este ascenso no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de un vigoroso repunte que ha revalorizado la figura del científico en la última etapa; en apenas cuatro años, el sector ha experimentado un notable incremento del 31%, partiendo desde los cerca de 316.000 ocupados. Esta escalada refleja una consolidación y un dinamismo profesional que el propio Valentín Bote, director de Randstad Research, subraya como vital, al tiempo que recalca el desafío pendiente de fomentar las vocaciones científicas entre la población más joven, asegurando así la continuidad de esta tendencia positiva y el relevo generacional en un sector clave para el desarrollo.
La compleja estructura del empleo científico se articula en cinco ramas esenciales, con tres de ellas concentrando la mayor cuota de talento. A la cabeza se encuentran los Técnicos de las ciencias físicas, químicas, medioambientales y de las ingenierías, que agrupan a 161.000 profesionales, representando un significativo 39% del total de la ocupación. Le siguen, con una presencia notable, los Técnicos de control de calidad, con 93.000 ocupados que suponen el 22%, y los Profesionales en ciencias naturales, que suman 79.900 personas, alcanzando un 19% del total. El resto de la pirámide se completa con los Físicos, químicos, matemáticos y afines, que aportan 60.039 afiliados, conformando el 15%, y los Técnicos de las ciencias naturales y profesionales auxiliares afines, con 19.996 ocupados, que cierran la distribución con un 5%. Esta segmentación evidencia la amplitud de perfiles y la especialización requerida por el sector.
No obstante, esta expansión laboral en el ámbito científico se enfrenta a un desequilibrio de género que merece una atención particular. Los hombres dominan claramente la ocupación, concentrando un 65% de las plantillas, una cifra que excede en doce puntos la media de masculinización del mercado laboral nacional. A pesar de este marcado sesgo, el subsector de Profesionales de las ciencias se desmarca ligeramente, mostrando una mayor paridad, donde las mujeres consiguen representar el 51% del total de ocupados. Este dato sugiere una distribución heterogénea del talento femenino, cuya presencia es más palpable en ciertas áreas específicas que en el conjunto de la profesión científica.
Una característica definitoria de la fuerza laboral científica es su marcado predominio joven, lo que inyecta una energía distintiva a este sector. El grupo de edad comprendido entre los 25 y los 34 años se erige como el contingente más numeroso, con cerca de 121.000 empleados registrados en el tercer trimestre de 2025. Le sigue de cerca la cohorte de profesionales con edades entre los 45 y los 54 años, que supera los 106.000 efectivos. El sector de Profesionales de las ciencias es donde el talento más joven exhibe su mayor fuerza, llegando a constituir el 37% de sus ocupados, una proporción que contrasta con el 25% observado entre los Técnicos de apoyo de las ciencias. Por otro lado, el grupo de 45 a 54 años se muestra más asentado en la rama de Técnicos de apoyo de las ciencias, representando un 29% de la ocupación, frente al 20% en los Profesionales de las ciencias, lo que subraya la diferente intensidad generacional entre las distintas subcategorías.
El destino profesional de estos trabajadores científicos se diversifica significativamente en función de su especialización. Para los Profesionales de las ciencias, los principales focos de empleo se localizan en la Investigación y desarrollo (20%), los Servicios técnicos de arquitectura e ingeniería (12%) y la Administración Pública (11,6%). Por su parte, la ocupación de Técnicos de apoyo de las ciencias encuentra su nicho primordial en los Servicios técnicos de arquitectura e ingeniería (13%), las Actividades de construcción especializada (5,8%) y la Industria de la alimentación (5%). Esta distribución sectorial ilustra cómo el conocimiento científico se integra y es indispensable para impulsar una amplia variedad de actividades económicas.
En cuanto a la procedencia de este capital humano, el empleo científico mantiene una clara impronta nacional. Los trabajadores de origen español alcanzan los 374.000, superando el 90% del total de ocupados en el tercer trimestre de 2025. El número de profesionales extranjeros y aquellos con doble nacionalidad apenas roza las 40.000 personas. El informe de Randstad Research señala un aumento reciente del 6,7% en el empleo de españoles dentro de la rama de Técnicos de apoyo de las ciencias durante los últimos tres meses, mientras que la presencia de profesionales extranjeros ha decrecido de forma notable en este mismo segmento, con una caída del 18,8%, una tendencia a la baja que también se registra, aunque de manera menos acentuada, en el campo de los Profesionales de las ciencias, con un descenso del 2,5% de profesionales de fuera.
Finalmente, la geografía del empleo científico se caracteriza por una marcada concentración regional. Cuatro Comunidades Autónomas agrupan más del 60% de los afiliados al sector. Cataluña se consolida como líder indiscutible, acaparando el 23,3% del empleo, seguida por la Comunidad de Madrid con un 14,7%, Andalucía con el 12,5% y la Comunidad Valenciana con un 9,8%. La hegemonía catalana se mantiene en los dos grandes subsectores: en Profesionales de las ciencias representa el 21,6% del total, mientras que en Técnicos de apoyo de las ciencias sube hasta el 24,2%, demostrando la solidez de sus infraestructuras científicas y de ingeniería, que son claves para atraer y retener este tipo de talento especializado.