Por Redacción - Febr 9, 2026
La realidad salarial en Euskadi atraviesa una fase de transformación profunda que va mucho más allá de las simples tablas de remuneración anual. Los datos presentados este 9 de febrero de 2026 por el grupo consultor y tecnológico LKS Next, en la octava edición de su Guía Salarial de Euskadi, revelan una tendencia que se consolida por tercer año consecutivo: las retribuciones de los trabajadores vascos crecen por encima de la inflación, permitiendo una recuperación sostenida del poder adquisitivo. Durante el pasado ejercicio de 2025, los salarios medios experimentaron un incremento del 3,6%, superando el 2,9% en el que se situó el Índice de Precios de Consumo. Esta inercia se mantendrá a lo largo del presente año, con previsiones de aumentos que oscilarán entre el 3% y el 4%, lo que confirma un escenario de ajustes prudentes pero decididos por parte de las organizaciones para garantizar su atractivo en un mercado que presenta signos evidentes de agotamiento estructural.
El análisis de casi un centenar de categorías profesionales permite observar una brecha retributiva que responde a la complejidad y la responsabilidad de los cargos, pero también a la escasez de especialistas en áreas críticas. En la cúspide de esta pirámide se sitúa la Dirección General, con una remuneración media que alcanza los 145.100 euros brutos anuales, pudiendo escalar hasta los 264.100 euros en las corporaciones de mayor envergadura, complementada frecuentemente con incentivos variables que llegan al 25%. En el extremo opuesto, posiciones como la de auxiliar administrativo se estabilizan en una media de 26.000 euros, mientras que otros perfiles esenciales como el de investigador senior o médico perciben 57.100 y 56.500 euros respectivamente. Estas cifras no son estáticas, sino que reflejan el valor que las empresas otorgan a la capacidad de gestión y a la especialización técnica en un momento donde cada contratación se somete a un escrutinio exhaustivo de costes y beneficios.
Uno de los factores que más está condicionando la evolución de estas cifras es la falta de relevo generacional, un problema demográfico que ha dejado de ser una advertencia de futuro para convertirse en una realidad que condiciona el día a día de los departamentos de recursos humanos. La salida masiva de profesionales experimentados hacia la jubilación, unida a una base de jóvenes insuficiente para cubrir todas las vacantes, está forzando a las empresas vascas a mirar fuera de sus fronteras tradicionales. La captación de talento externo, procedente de otros territorios e incluso de otros países, ha pasado de ser una excepción a una necesidad estratégica. Este fenómeno introduce un elemento de presión adicional sobre los costes laborales, ya que para atraer a estos profesionales las organizaciones deben presentar ofertas altamente competitivas que a menudo rompen los esquemas retributivos internos preestablecidos.
La tecnología, y de manera muy destacada la inteligencia artificial, actúa como el gran catalizador de esta subida de los salarios en puestos específicos. No se trata únicamente de la creación de nuevas figuras profesionales, sino de la metamorfosis de los puestos ya existentes. Perfiles como el de ingeniero de inteligencia artificial, con una media de 55.900 euros, o técnicos en ciberseguridad, que perciben cerca de 49.700 euros, son hoy piezas fundamentales en la estructura operativa de cualquier industria que aspire a la modernización. La digitalización ha elevado el nivel de competencias exigidas, y esa mayor exigencia se traduce directamente en una mejor posición a la hora de negociar los honorarios. La demanda de expertos en análisis de datos y automatización de procesos industriales es tan elevada que las empresas se encuentran en una suerte de subasta por el talento disponible, lo que eleva la rotación profesional a niveles que dificultan la estabilidad de los proyectos a largo plazo.
El informe elaborado por LKS Next subraya que las organizaciones han tenido que adaptar sus políticas de retención para frenar la fuga de activos clave. Ya no basta con ofrecer un salario base acorde al mercado; la flexibilidad y el diseño de planes de carrera personalizados se vuelven herramientas imprescindibles cuando la oferta de trabajo supera ampliamente a la demanda cualificada. En sectores como el industrial, motor histórico de la economía vasca, la presión es especialmente intensa debido a la necesidad de perfiles técnicos especializados que dominen tanto los procesos tradicionales como las nuevas herramientas digitales. Esta tensión estructural está obligando a una revisión de las estructuras salariales en empresas de todos los tamaños, desde cooperativas hasta grandes grupos internacionales, buscando un equilibrio entre la sostenibilidad financiera y la capacidad de mantener a sus equipos humanos motivados y comprometidos.
Finalmente, la consolidación de LKS Next como el octavo grupo consultor de España, con una facturación que rozó los 74 millones de euros en 2024, aporta una perspectiva de autoridad a estos datos. Su presencia en diversos territorios y su vinculación con la Corporación Mondragón le permiten tomar el pulso a la economía real de forma directa. La conclusión que se extrae de este estudio es clara: el mercado laboral en el País Vasco se encuentra en un punto de inflexión donde el factor humano se ha convertido en el recurso más escaso y, por tanto, más valioso. La gestión del talento en 2026 requiere una visión que combine la realidad económica actual con una planificación demográfica a largo plazo, entendiendo que el aumento de los salarios es una respuesta necesaria ante un cambio de paradigma en la disponibilidad de mano de obra cualificada.