Por Redacción - Ene 15, 2026
El cierre del ejercicio de 2025 ha dejado una lectura clara sobre la salud del tejido emprendedor en España, marcando un hito de madurez que se traduce en una inversión total de 3.108 millones de euros. Aunque esta cifra representa un ligero ajuste a la baja del 3% respecto al año precedente, el dato más revelador para entender la vitalidad del mercado reside en el incremento del 11% en el número de rondas de financiación, alcanzando las 376 operaciones. Esta tendencia sugiere una transformación estructural donde la eficiencia en el uso del capital y la búsqueda de modelos de negocio rentables ganan terreno frente a la expansión desmedida. La Fundación Innovación Bankinter, a través de su informe anual, dibuja un escenario donde el ecosistema no solo resiste, sino que se especializa, alejándose de la dependencia de las grandes inyecciones puntuales para abrazar una actividad más constante y distribuida.
La arquitectura de estas inversiones revela un cambio de guardia en las prioridades de los fondos. Mientras que las etapas más tempranas, conocidas como fase seed, han experimentado un retroceso del 10%, las series más avanzadas han tomado el protagonismo. Destaca especialmente el auge de las Serie A, que crecieron un 34%, y el salto exponencial de las Serie C, con un incremento del 65% en el número de transacciones. Este movimiento de capital hacia compañías más consolidadas indica que los inversores prefieren apostar por proyectos que ya han demostrado su capacidad de tracción y escalabilidad. La reducción del tamaño medio de las rondas en un 14%, situándose en los 9,4 millones de euros, convive paradójicamente con un aumento de la mediana hasta los 2,14 millones, lo que confirma que el mercado se está equilibrando hacia operaciones intermedias más sólidas y menos volátiles.
A pesar de esta tendencia hacia la contención, las denominadas megarrondas siguen ejerciendo un papel tractor fundamental. Apenas 15 operaciones de más de 50 millones de euros fueron suficientes para movilizar el 44% del capital total invertido el pasado año. Estas grandes inyecciones son las que permiten a los proyectos nacionales competir en la liga global y atraer talento de primer nivel. En este sentido, la procedencia del capital también ha mostrado una evolución interesante, con un fortalecimiento de las rondas mixtas. La colaboración entre inversores locales e internacionales ha disparado su volumen en un 191%, consolidándose como la fórmula preferida para acompañar a las startups en sus fases de mayor crecimiento, uniendo el conocimiento del terreno nacional con el músculo financiero y la red de contactos global.
Geográficamente, el mapa del emprendimiento en España mantiene sus bastiones tradicionales pero introduce sorpresas que hablan de la descentralización del talento. Barcelona reafirma su hegemonía con una captación de 1.374 millones de euros, seguida de cerca por Madrid. Sin embargo, el ascenso de San Sebastián a la cuarta posición, impulsado por hitos tecnológicos en computación cuántica, demuestra que la especialización técnica puede colocar a cualquier ciudad en el radar de los grandes fondos. Sectorialmente, el software impulsado por la inteligencia artificial se ha erigido como el gran triunfador del año, multiplicando por seis su inversión, mientras que las biociencias y las terapias génicas confirman que el interés de los inversores se está desplazando hacia soluciones de profunda base científica y tecnológica, capaces de generar un impacto tangible en la sociedad a largo plazo.
Finalmente, la estabilidad también se ha reflejado en el mercado de salidas o exits, con operaciones de gran calado que validan el éxito de las inversiones previas. La salida a bolsa de gigantes como Hotelbeds o adquisiciones estratégicas como la de Wallapop subrayan que el ciclo de inversión en España es capaz de completarse con éxito, devolviendo valor a los accionistas y reinvirtiendo ese conocimiento y capital en la siguiente generación de fundadores. El Venture Capital sigue siendo el motor indiscutible de este engranaje, participando en siete de cada diez rondas, y configurando un sistema financiero cada vez más diverso donde el equity convive con nuevas fórmulas de deuda y apoyo público para sostener el crecimiento de las empresas del mañana.