Beeasy apuesta por hacer ‘reparto de barrio’: distribución cercana y sostenible

La startup Beeasy trata de aportar su dosis innovadora al sector logístico, que está en pleno cambio de paradigma. En menos de diez años han llegado primero Amazon, ampliando el mercado, y luego el coronavirus. El confinamiento ha marcado un auge exponencial del e-commerce en 2020, pero que también acarrea problemas. Beeasy trata de solventar la ingente cantidad de pedidos que atender, y el peso ecológico que conlleva.

Fundada con un equipo de expertos en logística y especializados en tecnología cloud, la startup ofrece un sistema de reparto con medios “no contaminantes”. Una red de ‘abejas’ (bees; los empleados) que recibirán el paquete en su domicilio y actuarán en un radio máximo de 500 metros. La apuesta de Beeasy es entregar en franjas de una hora. Es lo que llaman la entrega “de última yarda”, comenta Sergio Giménez, CEO y fundador. Asegura que “hay que estar cerca del usuario” para ofrecerles “el servicio que merecen”.

Sus repartidores actúan guiados por un mapa de calor con un algoritmo de optimización y gestión de rutas desarrollado por la empresa. Con él pretenden acotar los rangos de entrega y reducir la concentración de vehículos de paquetería, y con ello la contaminación. Se prevé que en 2030 las entregas de última milla generen más de 25 millones de toneladas de emisiones de CO2 cada año en las principales ciudades españolas.

“Trabajamos para dar servicio a nuestras colmenas, que son los barrios, desde nuestros barrios y con gente del barrio”, señala Juan Manso, COO de Beeasy. Además, la marca ofrece al cliente la posibilidad de elegir el horario de entrega por la tarde, otra de las novedades. Entre las 19 y las 22 horas el usuario puede escoger entre una parrilla de horarios donde se indica “la hora ecológica” para hacer un “seguimiento del pedido”.

Por otro lado, el concepto social y sostenible de la startup se traslada también al ámbito legal. Beeasy ofrecerá contratos de trabajo desde el primer momento, evitando que sus empleados se tengan que hacer autónomos. Uno de sus objetivos es que el empleo alcance también a colectivos en riesgo de exclusión social. Por ello también cuentan esperan ampliar su red de ‘abejas’ a asociaciones vecinales y entidades sociales.