España tiene un reto de “formación” para ser un país de “creadores digitales”

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Pablo y Carmen, durante la presentación del estudio en la Fundación Telefónica (Madrid). | Alberto Orellana.

El mensaje es claro: tenemos la oportunidad ante nosotros. El acelerado proceso de digitalización de nuestras vidas en los últimos 15 meses nos debe hacer llegar más lejos. Salir de la pandemia implicará salir, por tanto, en un lugar diferente del que ocupábamos. Y para ello la transformación digital de todos los aspectos de la vida es fundamental; aplicar la resiliencia del último año en formación al ciudadano y refuerzo digital para las pymes.

Esta ha sido, en suma, la columna vertebral de la presentación del informe La Sociedad Digital en España 2020-2021: El año en que todo cambió. Un documento con el que la Fundación Telefónica lleva más de dos décadas analizando el proceso digitalizador del país. Esta última edición ha aglomerado los principales cambios digitales de la pandemia, que han llegado cuatro o cinco años antes de lo previsto (formación, teletrabajo, ocio…).

El texto (Ed. Taurus) también determina algunas de las líneas a seguir para aprovechar esta coyuntura y transformar el tejido productivo y social de manera igualitaria. Modificarlo “más allá del sector servicios” para generar empleo calidad a través de soluciones digitales “inclusivas”. Así lo han defendido en la presentación Carmen Morenés, directora general de Fundación Telefónica y Pablo Gonzalo, responsable de conocimiento y cultura.

“Foco en la pyme”

Por un lado, han valorado la importancia de las férreas infraestructuras digitales de España (sin las que la pandemia habría sido “una tragedia”). Y, por otro, los responsables del estudio han constatado cómo la digitalización en las empresas se ha “normalizado”. Algo que, sin embargo, ha puesto de manifiesto las carencias de talento que tienen las organizaciones (56%) para hacer esa transición digital, sobre todo las más pequeñas.

Carme Artigas, durante la presentación del estudio. | Fundación Telefónica.

Un guante que ha recogido la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, quien ha coincidido en que “hay que poner el foco en la pyme“. Lo demuestran datos como el brutal aumento del comercio electrónico durante la pandemia, del que estas empresas apenas han capturado el 10%, ha subrayado Artigas.

La digitalización y el trabajo en red es una tarea pendiente para el que es el perfil empresarial mayoritario en la economía. “La digitalización de las pymes permite algo que las propias pymes no pueden hacer por tamaño: trabajar en red, internacionalizarse y escalar”. Ahí es donde la digitalización genera grandes oportunidades como esta, ha dicho.

Formación para “consumidores digitales”

Por tanto, todo ello pasa por reforzar la educación más básica en lo digital, y la necesaria especialización más técnica en lo profesional. Porque es la única manera de ser un país “no sólo de consumidores digitales, sino de creadores y desarrolladores”. No puede ocurrir como hace un año, cuando de pronto ‘nos dimos cuenta’ de que había más de 700.000 hogares sin ordenador; “los padres no sabían atender los deberes de sus hijos”.

La banda ancha será un “vertebrador” social y un “dique” para la brecha digital, pero sólo la formación puede sacarnos de esta. De ahí la importancia que ha otorgado la secretaria de Estado una vez más al Plan Nacional de Competencias Digitales. No sólo para encarar la escasez de talento en las empresas, y con ello el paro estructural de los más jóvenes. También para combatir desigualdades como la de género (mujeres STEM).

Los datos “fiables y cuantificables”, ha continuado Artigas, de informes como este (que señalan la escasa diferenciación que hacemos ya entre lo físico y lo virtual), ayudan a desarrollar políticas públicas de mejora. En este caso, de recuperación, que es lo que urge. Pero deben ser planes de recuperación “estructurales” y de futuro, “no coyunturales”.

Todo ello implica actuar en la educación, mejorando los recursos y las competencias digitales de los docentes. Y también desde el ámbito empresarial. Primero para terminar de implantar tecnologías como el cloud, la IA y el 5G en la mayoría del tejido. Segundo, para que todas estas capacidades permitan establecer un verdadero sistema de teletrabajo regulado, y no la “esclavización digital” que hemos tenido en muchos casos hasta ahora, con empleados que incluso tenían problemas para trabajar (23,8%).