Los economistas suben al 11,2% la previsión de caída del PIB

El Consejo General de Economistas (GCE) pronosticaba en abril una caída del 10,8% del Producto Interior Bruto español para este 2020. Las medidas para contener la expansión del coronavirus ha provocado una drásti ca contracción de la economía, pero los efectos de estas acciones gubernamentales contra la pandemia se trasladarán al plano económico de forma “muy gradual”. Indicadores como el consumo y las previsiones de los organismos internacionales han llevado al GCE ha reajustar la caída del PIB al 11,2%.

Otras cuatro décimas de caída para este ejercicio marcado por la COVID-19 que afectará a nivel global, especialmente a las economías avanzadas como España. Según el último informe del Banco Mundial del pasado junio, las potencias avanzadas verán caer un 7% su economía, mientras los mercados emergentes y en desarrollo lo harán un 2,5%, apunta. El Fondo Monetario Internacional (FMI) plantea una caída del 4,9% del PIB mundial. De nuevo el mayor descenso se lo llevan los países más desarrollados con un 8% (12,8% para España), seguidos de los mercados emergentes y en evolución (3%).

Por su parte, el Banco de España apuesta por una horquilla de contracción del PIB entre el 9% y el 15,1% para 2020. El organismo señala que el descenso macroeconómico en el segundo cuatrimestre será “cuatro veces mayor” al del primero (5,2%), debido principalmente a la paralización de la actividad económica por el estado de alarma.

Menos consumo e inversión

Según los economistas, cabe recordar que en los primeros tres meses del año cayeron notablemente el consumo de los hogares (6,6%) y la inversión (5,7%), así como la inversión empresarial (8%) y las exportaciones (8,2%). Parámetros que “con toda probabilidad se multiplicarán” en este segundo trimestre, reconocen. Además, el gasto público registró el mayor aumento de los últimos 12 años, con un 1,8% en este periodo.

Y, aunque todavía es “pronto” para ver cómo será el segundo trimestre, del el CGE enumeran una serie de indicadores que refuerzan su previsión del PIB. Por ejemplo, el Índice de Confianza del Consumidor de mayo. Si bien mejora en tres puntos la cifra de abril, valora la situación económica por debajo del 28% debido a estado del mercado laboral y la situación de los hogares, desgrana el informe de los economistas.

Por otro lado, el mes de abril dejó también cosas positivas. La tasa anual del Índice General del Comercio Minorista cayó un 19%, lo que sin embargo implica una variación mensual del 19,3%, señalan. Una ligera mejora gracias a la progresiva apertura de los locales comerciales que han reabierto poco a poco sus negocios en la transición a la nueva normalidad. Además, apuntan, el crédito al consumo en el mes de abril se redujo un 78% y el crédito a través de tarjetas un 15,5%, como reflejo de la caída del consumo. Algo que se traduce también en una reducción de los ingresos de las entidades financieras.

ERTE y avales, clave

Por todo ello el CGE valora que España “parece” tendrá una economía “más afectada que la de los países de nuestro entorno”. Debido principalmente al peso que tienen el sector servicios, y muy en concreto el turismo, en nuestro Producto Interior Bruto. Así, abogan por mantener los ERTE “hasta final de año” y ampliar la línea de avales, pues serán clave para “el mantenimiento de aparato productivo”.

Sobre estas últimas apuestan también por que las Empresas de Asesoramiento Financiero puedan acceder a la línea de avales públicos, dado que, “en la situación actual es difícil para una pyme obtener financiación sin la garantía de los avales”. La volatilidad del mercado financiero y el incremento del ahorro prevención les llevan a mantener sus cifras de paro y déficit, aunque esperan recuperar la normalidad en los dos próximos trimestres.

No obstante, matizan los economistas que “es difícil que la recuperación del consumo y la inversión en el tercer y cuarto trimestre –si se producen–, pueda compensar la contracción sufrida durante los últimos cuatro meses”. Por ello, es necesario que los países busquen soluciones globales, tanto sanitarias como económicas, resaltan.