Más pacientes para las UCI en tiempos de coronavirus: Las pymes en Colombia

Calle Comercial Cerrada por COVID-19 Fuente: Alcaldía de Envigado

No ha sido el mejor inicio de año para la humanidad; todas las agendas de desarrollo, incluyendo las empresariales y económicas, hoy se encuentran en stand by. El culpable… El COVID-19; una partícula microscópica que, según la OMS, es capaz de causar desde un resfriado común hasta un síndrome respiratorio agudo severo. Este brote viral fue declarado pandemia el 11 de marzo, luego de un crecimiento exponencial de casos diagnosticados fuera de China en solo 2 semanas y la triplicación de países afectados en ese mismo periodo de tiempo.

Desde entonces la mayor parte de los países han venido tomando decisiones más severas y contrarreloj, alrededor de estrategias que permitan desacelerar el crecimiento de la curva de casos confirmados con el objetivo de que los servicios de salud no colapsen. La medida que los expertos han recomendado y que las naciones han venido implementando es el aislamiento social o la cuarentena; una medida que ha logrado paralizar las actividades industriales y comerciales, enclaustrando a los ciudadanos en sus casas.

Para el caso de Colombia, las acciones iniciaron con la virtualización, como medida voluntaria, de las cátedras en la mayoría de las universidades; a la cual le siguió la suspensión de clases presenciales en escuelas y colegios públicos y privados del país, alterando incluso el calendario escolar. El feriado del 23 de marzo, en conmemoración al día de San José, en muchos territorios nacionales aprovecharon para hacer un ejercicio de cuarentena por 3 o 4 días; sin embargo, este fue complementado por el decreto presidencial que establecía el aislamiento preventivo obligatorio por 19 días en todo el territorio nacional para contener la expansión del COVID-19 en el país.

La medida anterior ha llevado a que el aparato productivo del país suspenda sus actividades, con excepción de algunas ofertas como la de los servicios de salud, el expendio de medicamentos y en general todos aquellos que componen la cadena de abastecimiento de alimentos, entre otros.

Pero eso de aparato productivo hay que verlo con detenimiento; Colombia, según cifras de cierre en el año 2019 disponibles en la Revista Dinero, cuenta con un poco más de 1,64 millones de empresas formales, de las cuales 1,63 millones son MIPYMES (micro, pequeñas y medianas empresas); sin embargo, solo las microempresas suman 1,5 millones, es decir, empresas que no superan los 10 empleados y cuyos activos totales no superan los 501 salarios mínimos (algo así como 123.000 dólares).

Esas empresas hoy han parado, es decir, la inmensa mayoría han dejado de producir, han dejado de recibir pedidos, han tenido que enviar a sus empleados a casa para que cumplan con las medidas; han tenido que tomar decisiones alrededor de la contingencia sanitaria que van a impactar fuertemente en el flujo de caja de la operación de estas organizaciones y la duda que impera en ese entorno es ¿Están las MIPYME preparadas para asumir este impacto? Durante el año pasado, tuve la oportunidad de ser gerente de una pequeña empresa y por experiencia propia sé que no están preparadas para esta situación que están viviendo y de las cuales aún no nos atrevemos, si quiera, a predecir las consecuencias.

Altas cargas impositivas, las últimas reformas tributarias han favorecido de manera sistemática a los grandes capitales, para el caso de Colombia a un poco más de siete mil empresas; largos plazos de pago por parte de clientes grandes, una MIPYME debe soportar en promedio de 90 a 120 días de cartera, actualmente cursa una iniciativa en el Congreso para reducir por ley estos plazos a 30 días pero no ha tenido mucho eco; obligaciones laborales no relacionadas con la productividad, un expresidente y actual senador en el país intenta proponer una prima adicional para los trabajadores, etc… Puede ser interminable la lista de las condiciones que deben afrontar día a día las MIPYMES en Colombia, que bajo las actuales circunstancias se debaten entre la vida y la muerte.

¿Está listo el gobierno para atender esta emergencia (paralela)? Tenemos algunos pacientes que están próximos a necesitar de una UCI empresarial; nos urgen medidas técnicas, concretas y ambiciosas para atender a las MIPYMES que como en el caso de los pacientes que requieren de atención hospitalaria a causa del COVID-19, sabemos que no sobrevivirán. El panorama no está del todo claro, luego que la presidenta del FMI ya empezara a poner sobre la mesa el termino recesión.