Qué precauciones tomar antes de acudir a préstamos de dinero urgente

Por mucho que se planifique y se tenga cierta cantidad para imprevistos, la realidad suele superar a la ficción y no es extraño necesitar dinero urgente en algún momento determinado. Una simple búsqueda en Internet de ese término permite ver que existen servicios de financiación rápidos, pero cuando se profundiza en sus condiciones, queda en evidencia que hay que tener ciertas precauciones.

Diferenciar urgencias de lo que no lo son

La palabra urgencia está absolutamente vinculada con necesidad. Aprovechar una oferta promocional no suele ser una urgencia. Arreglar el vehículo con el que trabajamos, una visita al dentista o un cerrajero, sí pueden serlo.

Puesto que los préstamos de dinero urgente tienen un alto precio, deben utilizarse solo para urgencias reales.

Dicho esto, si gracias a una promoción vamos a conseguir un descuento tan amplio que compensa los intereses que vamos a pagar por el préstamo, puede que merezca la pena solicitar el segundo. Por supuesto, siempre y cuando tengamos la convicción de que vamos a poder devolver el dinero.

Asegurar la devolución del préstamo

Pedir un préstamo para hacer un pago que no podemos afrontar solo tiene sentido si tenemos razones sólidas para pensar que, tras el plazo del préstamo, podremos afrontar la devolución del mismo más los intereses.

Si no es así, estaríamos llevando a cabo una huida hacia adelante que lo único que hace es agravar el problema. Aunque los prestamistas hagan comprobaciones de solvencia, no hay nadie mejor que tú para evaluar si vas a poder ahorrar dinero suficiente para devolver el préstamo durante el plazo del mismo.

Elegir un prestamista fiable

Un prestamista fiable debe ofrecerte un contrato y justificantes de los pagos que hagas. Es relativamente habitual que timadores y aprovechados publiquen anuncios en redes sociales ofreciendo préstamos a bajo interés. En muchas ocasiones, son fáciles de identificar porque la ortografía es mala y utilizan expresiones claramente traducidas del inglés como el sobre uso de la palabra “Señor”. Pero hay otros que están muy logrados.

Antes de pedir dinero a nadie, debes informarte sobre quién es. Si es una empresa, comprueba que al menos está registrada en el registro mercantil y que ofrece información suficiente sobre sí misma.

Una buena forma de hacer un primer filtrado es acudir a un comparador de préstamos.

Compara lo que te van a cobrar

Si no te informas es difícil tener una idea de lo caro o barato que es algo. Por eso, lo mejor es que compares las ofertas de varios prestamistas antes de decidirte por uno. Cuando compares, no te limites solo al dinero. Haz una pequeña ficha de los tres o cuatro prestamistas que más confianza te den y anota sus condiciones, como los tiempos que manejan, las comisiones que en principio no vas a necesitar pagar, pero que son potencialmente posibles en caso de imprevistos como la de retraso en el pago o la de pago anticipado, etc. En definitiva, trata de conocer bien qué contratas conociendo lo que no contratas.

En resumen, no se trata de demonizar los préstamos urgentes, sino de saber cuándo usarlos y cuándo buscar alternativas más baratas. Como consumidores, cuantas más herramientas diferentes tengamos mejor, pero hay que usarlas con responsabilidad.