Teletrabajo o trabajo presencial: la confianza es el elemento clave

Oficialmente la velocidad de rotación de La Tierra es de 1.670 km/h en el ecuador pero a mí me parece que, en los últimos meses, el mundo gira muy rápido, mucho más rápido que eso. Todo lo que hemos vivido en el último año nos ha hecho pasar varias pantallas en el videojuego de nuestra historia y nos lleva a cuestionar aspectos que, tan solo hace unos meses, no nos habíamos ni planteado. Algunos de estos debates, incluso, pueden estar ya amortizados o caducos.

Uno de estos temas que ya no se cuestiona es el del teletrabajo. Si la pandemia trasladó las oficinas a los hogares de los empleados del mundo entero, ahora que la situación va mejorando y se abre la puerta a una recuperación paulatina de la libertad, el debate sobre teletrabajo o trabajo presencial ya no está vigente.

Y tú que estás leyendo este artículo, pensarás que en los mundos de Yupi puede que la decisión esté tomada pero en la realidad de la mayoría de empresas, el debate está más vivo que nunca. Cierto. No te digo que no. Aunque también es cierto que, quizás, lo que se está debatiendo ahora mismo no es teletrabajo sí o teletrabajo no. Sino que, en estos días de recuperación de la normalidad, se está poniendo encima de la mesa el formato en el que nuestros empleados van a interaccionar con la organización cuando estén trabajando para ella.

Que el teletrabajo ha venido para quedarse es una realidad y que deberemos propiciar momentos y espacios para reagrupar a las personas de la organización, también lo es. Lo que todavía está por decidir, en muchos casos, es el peso que le daremos al entorno corporativo presencial y al remoto. Y ahora que los comités de Dirección están consensuando la fórmula del éxito, conviene hacer hincapié en que el mundo de las relaciones profesionales ha cambiado para siempre. La única certeza es que no podemos volver al statu quo prepandémico. Corrijo. Por poder, podemos… pero no tiene sentido alguno.

Y no tiene sentido porque si de algo ha servido todo este berenjenal, es para tomar consciencia de cómo queremos relacionarnos con nuestras organizaciones y nuestro tiempo libre, para adquirir nuevas habilidades que nos permiten ser más eficientes durante nuestra jornada laboral estemos donde estemos, para tomar las riendas de nuestro proyecto profesional y demostrar que podemos ejercer el liderazgo sobre todas las cuestiones en las que participamos… entre otros muchos aspectos. Y, entre todos ellos, hay uno que para mí tiene una importancia capital en el desarrollo de las líneas posteriores: la responsabilidad.

Creo que en líneas generales todos hemos demostrado una gran responsabilidad en todos los ámbitos de nuestra vida, también en el profesional. Y es por este motivo que nos merecemos poder decidir cómo queremos relacionarnos con nuestra compañía de ahora en adelante. LIBERTAD con mayúsculas debe ser el escenario del futuro profesional más próximo. Pero… ¿en qué se traduce la libertad cuando hablamos de un entorno profesional?

Según mi punto de vista, las empresas deben proveer espacios de trabajo presencial para sus empleados y también dotarles de las herramientas necesarias para que puedan escoger cuándo quieren acudir a la oficina. Para ello el concepto de empoderamiento adquiere un rol principal en las organizaciones pospandémicas. Un concepto que se construye desde la confianza. La confianza es la base de esta nueva era. Porque sin confianza no es posible ejercer el liderazgo en una época frágil o brittle, marcada por la ansiedad, con un storytelling no lineal y, sobre todo, con un guion altamente incomprensible a todos los niveles. Estos son los ingredientes de lo que los expertos han convenido en denominar era BANI.

Para contrarrestar los efectos de un mundo BANI, como decíamos anteriormente, la confianza es un aspecto crucial, muy importante. Y las personas, en todas las facetas de nuestras vidas, debemos sentir que gozamos de la confianza de aquellos con los que interaccionamos a diario. Si esa interacción se produce en el entorno laboral, los efectos positivos de la confianza se multiplican y el rédito que podemos obtener como organización es enorme. Productividad, compromiso, liderazgo responsable, principios éticos, ambiente laboral…

La confianza es, entonces, el principal argumento para superar el debate acerca de cómo debemos diseñar las relaciones profesionales con nuestros empleados en un entorno post-COVID. Y esto no quiere decir que las organizaciones no puedan establecer un marco regulatorio que favorezca la presencialidad de los profesionales en determinados momentos. Lo que intento trasladar es que en un mundo Netflix, los empleados deberían ser capaces de tomar el control de su agenda a todos los niveles: proyectos, horarios y, ahora también, escenarios en los que ocurren todas sus interacciones profesionales.

En algún artículo mío escrito anteriormente para este mismo medio y que opté por titular: “La Experiencia de ir al trabajo” avancé que los cambios en los entornos presenciales debían ir encaminados a proveer de espacios flexibles, dinámicos y que favorecieran el intercambio de ideas trascendiendo las fronteras de departamentos, funciones, cargos y compañeros de trabajo. ¡Derribando muros! Y creando entornos que faciliten los procesos creativos y interacciones sociales que aporten un plus al trabajo presencial. Para el trabajo “normal” ya disponemos de las herramientas digitales que nos evitan desplazamientos, atascos, retrasos…

Así que, en resumen, la nueva presencialidad en la oficina debe ofrecer un plus experiencial por el que valga la pena desplazarse. Adquieren relevancia aspectos como la employee experience, que pasa de ser un concepto nice to have, a una disciplina con la que enriquecer la propuesta empresarial. Y en este contexto de construcción de las oficinas del futuro más próximo (casi presente), las áreas de personas y facility son las grandes protagonistas del proceso. Las primeras porque tienen el conocimiento de sus Equipos de trabajo, las segundas porque tienen el conocimiento técnico de los espacios que albergan a los profesionales de las organizaciones. Ambas áreas deberán ir de la mano en el diseño de la experiencia del trabajo presencial. Juntas enriquecerán la propuesta y serán capaces de atraer a los empleados hacia las sedes físicas de las empresas.

El momento actual es una oportunidad de oro para…

  • Entregar la confianza empresarial al empleado.
  • Permitirle que confeccione su propio modelo de interacción con la organización.
  • Construir conjuntamente la propuesta presencial + remoto.
  • Propiciar espacios en los que compartir su opinión acerca de cómo debe ser la oficina del futuro más próximo.
  • Construir, en consecuencia, espacios dinámicos, flexibles y diferentes que potencien la experiencia de empleado y la interacción profesional y social entre los diferentes colectivos.
  • Fomentar la libertad de elección dentro de los parámetros acordados con la organización.

Confianza, libertad, experiencia, flexibilidad… son algunos de los conceptos que nos ayudarán a sortear el momento BANI actual y a adaptarnos a cualquier eventualidad que pueda surgir de ahora en adelante.

¿Ya has pensado cómo quieres relacionarte con tu organización? ¿Prefieres desarrollar tu trabajo de manera presencial o en remoto? ¿Qué le pides al entorno de trabajo físico a partir de ahora?

La técnica y la tecnología son importantes, pero incorporar confianza es la cuestión clave de la década. Tom Peters (escritor).