Autocrítica y formación, claves para digitalizar el tejido emprendedor tras la crisis

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“La pandemia ha traído cosas buenas”, como el teletrabajo y los fondos europeos. Una máxima repetida últimamente y sobre la que reflexionaban este martes Rodrigo Miranda, presidente del Instituto para el Desarrollo de Internet (ISDI), y Efrén Miranda, presidente de El Club de Emprendimiento. Hacer autocrítica sobre la digitalización, la gestión de esa ayuda y aprovechar la formación para adaptarnos a las necesidades del mercado son los pilares para hacer válida esa afirmación.

Lo han hecho en su intervención en la IX Edición del Curso Prensa y Poder, que se celebra (con el emprendimiento como eje) en la Ciudad de la Educación San Gabriel, y con el apoyo de la Universidad UDIMA y la cobertura diaria de TodoStartups. Comparten apellido (aunque no parentesco) y una visión sobre cómo el ecosistema emprendedor debe gestionar esta oportunidad, para impulsar el tejido empresarial.

Lo primero es hacer “autocrítica” sobre la digitalización. ¿Estamos preparados para digitalizar de verdad? La respuesta de ambos es que “no”. Por un lado, porque falta conciencia de lo que significa digital, y que “no es tener una web o una app”, comentaba Rodrigo. Tiene más que ver con modificar diferentes puntos de la cadena de valor. Según ha valorado: “Quizás debemos perder determinados perfiles para que la digitalización permita ganar otros”; “entender qué se perderá en favor de lo nuevo”.

Mientras, Efrén se preocupaba más por ser capaces siquiera de “absorber” la totalidad de esos 140-150 millones de los Next Generation. Y es que en ocasiones pasadas, entre un 20% y un 30% se quedaban sin gestionar, sin utilizar, explicaba. Muchas veces por simple “desconocimiento” del tejido empresarial desde las instituciones. Aunque Rodrigo ha insistido en la responsabilidad de cada uno “para no echarle siempre la culpa al Estado”.

Teletrabajo y formación

Tal como ha recalcado Rodrigo, a menudo pecamos de ver los fondos europeos de forma “paternalista”, y realmente son los ciudadanos quienes tienen que ocuparse de su futuro. Es decir, que “cada persona debería tener una cuenta con beneficios fiscales para elegir en qué destinar esos fondos”. Hay “mucho recorrido” todavía desde el lado empresarial.

Pero el teletrabajo debería ayudar en este sentido para desarrollar diferentes proyectos. Precisamente porque ahora cualquier profesional puede trabajar desde cualquier lugar para una empresa. “Puedo tener una pertenencia a un proyecto durante varios días, y luego me canso y voy a otro proyecto de otra empresa en India…”, decía Rodrigo.

Es algo que “ya ha cambiado”, apuntaba Efrén. Y debemos gestionar bien cómo llega a las próximas generaciones, dotándoles de las “herramientas, los conocimientos y recursos” necesarios para que puedan trabajar igual desde una zona despoblada que desde Madrid. Para ello hace falta un plan estratégico completo (colegios, infraestructuras…) pues “sólo con la banca ancha no vale”, desgranaba el presidente del Club de Emprendimiento.

“Todos emprendedores, no”

Y precisamente sobre el posible impulso de la actividad emprendedora han reflexionado en la última parte de su intervención. ¿La pandemia hará que emprendamos más? Desde su posición de formador, Rodrigo señala que sí han tenido mucho éxito los cursos de autoempleo y comercio electrónico. Pero parece que emprender sea “la solución a todos los problemas”. “Y emprender es una cosa, tener mentalidad emprendedora es otra”, advierte.

“No es que ahora todos tengamos que ser emprendedores, tiene que haber de todo y no todos valemos”, ha coincidido Efrén. Luego pasa que muchos trabajadores que reciben su indemnización por ERE o ERTE pueden perderla porque emprenden “por necesidad”. Y en esto la formación vuelve a ser fundamental, además de tenerlo muy claro.

Por un lado, es imprescindible formarse para poder ofrecer tus servicios a cualquier empresa desde cualquier lado, como freelance, por ejemplo. Porque también son útiles para complementar las tareas de una organización. Y eso entronca directamente con ese cambio de mentalidad que necesitamos, defendían los Miranda. Adaptarnos al trabajo “por tareas” y sin horarios (el llamado smart work) y sin plantearnos estar 10 años en un sitio.

Además, tenemos que combatir la “profusión universitaria y administrativa” en torno a carreras “no van a existir o que ya ni existen”. En LinkedIn no buscan profesionales de Derecho y ADE, criticaba Rodrigo. La educación es “la piedra angular de todo”, abundaba Efrén, quien reforzaba la autocrítica que pedía su compañero: “Deberíamos hacer al menos un curso al año de lo que sea”, y también cambiar la situación del todavía “gran desconocido” en España: la Formación Profesional.