CCOO reclama mejor formación en TIC y digitalizar la pyme para ser competitivos

La digitalización que han traído las TIC es un proceso transversal que afecta a todo el modelo productivo, en España dominado por las pymes. Tenemos un sistema económico basado en “mejoras de ajustes salariales y fiscales”. Por tanto, la digitalización debería aprovecharse para que esas mejoras de productividad se basaran “en parámetros distintos”. “Más que hacer barato, es hacer mejor”, sobre todo en formación y en I+D.

Con estas palabras el secretario general de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, ha iniciado la rueda de prensa celebrada este lunes. En ella el sindicato ha presentado el informe El sector TIC como motor de un modelo productivo de futuro. Un estudio que “aporta una reflexión interesante del sector y el valor que genera, y el papel estratégico para la economía y el futuro del país”.

Así lo ha valorado la ministra de Economía, Nadia Calviño, quien ha señalado que “España tiene una oportunidad que no podemos desaprovechar” con el potencial de las TIC. Si queremos dar el salto digital debemos regular el tratamiento de la información, de la productividad y la distribución. Pero también habrá que debatir sobre “cómo ordenar el trabajo”, ha convenido Sordo, y cómo atender, entre otros, la formación del trabajador.

Reciclaje continuo

Por ello, además de regular y dar estabilidad al empleado TIC, CCOO ha planteado en uno de sus seis ejes de propuestas, medidas para impulsar la formación como “recurso clave para fomentar el empleo y la productividad”, ha citado la responsable de la Federación de Industria, Marta Ayala. Es “necesario” apostar por todas la modalidades formativas para adaptar a la sociedad laboral “al ritmo y amplitud de transformación de la economía”.

Se trata de permitir a los trabajadores acceder a una educación digital en “reciclaje continuo” para que puedan asumir las cambiantes necesidades de las empresas. Para ello, desde el sindicato sugieren crear un grupo de trabajo estatal vinculado con las necesidades empresariales, que permita adaptar esos contenidos formativos. Y también una red de “centros públicos de formación” que reajusten las aptitudes de la población activa.

Además, según ha dicho Ayala, es conveniente desarrollar planes de formación específicos para la “recualificación del personal afectado en procesos de reestructuración”. Planes que “garanticen que esa transformación digital necesaria se desarrolle con oportunidades para todos los perfiles profesionales”, ha desgranado.

No sólo un reto formativo

Del estudio se extraen varios rasgos del sector TIC en España y Europa. Representa entre un 4,5 y un 15% del PIB nacional, tiene a más de 400.000 personas trabajando (la mayoría varones asalariados) y en situación de contrato indefinido y a jornada completa. Sobre todo importamos, mucho más que países como China o Taiwán (invierten más en innovación). Y, aunque somos el 5º país europeo, nuestra mano de obra está deficientemente cualificada.

CCCOO TIC formaciónPara ser más independientes y mejorar la fuerza productiva de nuestro tejido empresarial, hay que atender esa inversión y la formación. Con ello conseguiremos revertir la tendencia de desigualdad y precariedad del sector, combatir la brecha digital a nivel territorial y de género, y avanzar hacia una transición energética. Para alcanzarlo, CCOO ha presentados sus propuestas, donde la sociedad, la Administración y las instituciones se equiparan.

Y donde la formación tiene un papel crucial. “Pero no es sólo un reto formativo”, ha aclarado Sordo, sino que debería ser una estrategia integral en todos los sectores. Que el conjunto de los trabajadores sean capaces de adaptarse a esos “cambios funcionales y competenciales” de las TIC en cada sector, ha defendido. Desde el uso de cajas registradoras a la implementación de servicios públicos desde la Administración (Sanidad).

Pyme TIC, inversión I+D

Del mismo modo, desde CCOO defienden aumentar la dotación presupuestaria en proyectos concretos de I+D+i, que luchen por un modelo económico competitivo y homogéneo territorial. Para evitar esa brecha y avanzar como país, es fundamental adoptar nuevos entornos colaborativos para que las pymes “tengan asesoramiento y acceso a la financiación para investigación y adopción de nuevas tecnologías en todos los sectores”.

Funcionamos con un sector TIC que tiene 96% de pymes cuyos empleados están desactualizados o en riesgo de estarlo pronto, y centrado en ofrecer servicios mayormente. Pero, y aquí el problema, donde los incrementos de productividad que no tienen una correlación directa con los incrementos salariales (salvo en telecomunicaciones). Es decir, tenemos un país con salarios mucho más bajos que los demás países vecinos.

Por eso tenemos fugas de personal altamente cualificado, como la de 87.000 trabajadores entre 2007 y 2017. Y además los trabajadores que se quedan lo hacen para agentes que utilizan las herramientas TIC pero no invierten en el mantenimiento de esa estructura. Desarrollan un software y establecen su negocio y no aportan riqueza a las estructuras TIC que necesita un país desarrollado (Google, WhatsApp…).

Ahí es donde se vuelve crucial el papel de Gobierno y administraciones. Para establecer una estrategia que evite las brechas de género y geográficas y permita “optimizar el tejido productivo, aumentado el tamaño de las empresas y su capacidad de internacionalización: competitividad, sostenibilidad y resiliencia”.

En definitiva, se trata de: “Establecer una estrategia conjunta de digitalización de la industria que, a través de la investigación y la inversión, consiga que nuestras empresas sean más competitivas y fomente la calidad y cantidad de nuestro empleo.