El ecosistema español posCovid-19: un año de emprendimiento pandémico

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¿La pandemia ha supuesto un acicate para considerar el emprendimiento? Según el informe Mapa del Emprendimiento 2020 de Spain Startup-South Summit, las industrias que encabezaron el top tres de startups en 2020 fueron Fintech, Health y Educación. Las dos últimas muy relacionadas con las principales demandas del mercado por la Covid-19. ¿Ha hecho el virus que emprendamos más? Preguntamos al ecosistema emprendedor español.

Cualquier momento de crisis “nos hace espabilar”, opina Sico de Andrés, CEO de Link Affinity. “El emprendedor de siempre no ha cambiado, pero, mientras que unos durante el confinamiento han hecho pan y bizcochos, otros hemos creado proyectos a los que no podíamos dedicar tiempo cuando el mundo iba a toda velocidad”. Su empresa aprovecha la Inteligencia Artificial para optimizar el posicionamiento de sus clientes en Google.

La incertidumbre de la esta crisis sanitaria ha forzado a las organizaciones y a las personas “a salir de su zona de confort”, coincide Francisco Benedito. Él es cofundador y CEO de Climate Trade (dedicada a ayudar a las empresas a alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono). La situación laboral ha hecho que muchos perfiles “se atrevan a emprender”. Quizás han apostado por el emprendimiento de necesidad, aunque para De Andrés, “el emprendedor lo es desde que nace; lo demás es buscarse la vida (que tampoco está mal)”.

Lo que está claro es que la pandemia ha supuesto un auténtico “catalizador” para desarrollar ideas emprendedoras. Así lo fue para Miguel Fernández, CEO y cofundador de Capchase. Esta startup que financia startups con su modelo de suscripción, nació en parte gracias a que sus creadores pudieron estudiar desde casa. Además, vieron su gap en la explosión del mercado SaaS – softwares como servicio- que llegó con el confinamiento.

Cuestión cultural

Y si hay que hablar de huecos en el mercado, de problemas sin resolver, el ecosistema español tiene uno, abstracto, pero que influye mucho: la cultura. Para De Andrés, el “gran problema” del emprendimiento nacional es que “nos preparan para no pensar, no crear, y mucho menos ser disruptivos”. Es algo que ocurre desde primaria hasta la madurez.

Nos enseñan a ser puntuales y a cumplir con los estándares, abunda. “La cultura del empleo estable en una empresa estable es lo que quieren todos los suegros para su yerno, y eso personalmente creo que debería cambiar”, reflexiona el CEO de Link Affinity.

Una vez más es inevitable comparar con Estados Unidos para ver qué hacen allí que aquí podríamos aplicar. Qué parte de su cultura se puede utilizar. Por un lado, la cultura del fracaso, dice Fernández: “Fracasar tiene un coste reputacional mucho más grave aquí”. Algo muy relacionado con la cultura del riesgo: “Tenemos más miedo a tomar grandes riesgos, en este caso, laborales”, apunta. Y por último, subraya, la cultura de la convicción.

Porque “tenemos un talento impresionante que no tiene nada que envidiarle” al americano. Sólo “tenemos que creérnoslo más”. Sufrimos una especie de auto desconfianza que ni la pandemia nos quita. Y necesitamos hacerlo para combatir lo que Fernández llama “mafias”: grupos salidos de una startup que crean la siguiente generación de grandes compañías. “Muchas veces es esto (y no los ‘unicornios’) lo que define la madurez de un ecosistema”.

Oportunidad financiera

Viendo cómo somos, cuando te sientes emprendedor “encuentras barreras sociales, financieras y de todo tipo”, afirma Fernández. Y, sin embargo, una vez tienes éxito “la gente lo ve genial y te llaman ‘grande'”. El muro financiero sigue ahí también, y muchas startups españolas recurren a la ayuda económica de familiares y amigos o fondos propios.

El tema ha ido evolucionando, dice Benedito, pero todavía es uno de los principales gaps del entorno emprendedor. “A esto se le suma el desconocimiento de muchos al acceso de capital, ayudas, fondos de inversión, etc. más allá del nivel nacional”, apostilla.

Por ello ve los fondos europeos como una gran oportunidad para el ecosistema. “Será un estímulo para que surjan startups e impulsar un ecosistema del emprendimiento innovador en el país; y así incentivar la creación de empleos de calidad y dinamizar la economía”. Por ejemplo en áreas matriz del Plan de Recuperación como el hidrógeno verde.

Como empresa dedicada a reducir y compensar la baja emisión en carbono, ven mucho futuro en este combustible pensado para electrificar el transporte. El hidrógeno procedente de energías renovables es para el de Climate Trade una solución “versátil y escalable”. Y es que puede transformarse en electricidad o combustibles sintéticos y utilizarse con fines domésticos, comerciales o la mencionada movilidad, explica Benedito.