El sector bancario «resiste», pero debe afrontar los retos digitales y climáticos

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Hasta ahora, el sector bancario ha demostrado una notable «resistencia» ante la crisis. Principalmente por la restructuración de los últimos años y la contundencia de las políticas monetarias y fiscales. Por ello «todavía son necesarias», ha recalcado este lunes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Tanto para aliviar el efecto sobre las rentas de los trabajadores y que el financiero pueda seguir siendo un ámbito de apoyo en la recuperación de la pandemia. Mientras la vacuna avance lo mejor posible….

Su mensaje ha sido más reflexivo que previsor (este martes moverán ficha en tal sentido). El responsable del banco central ha repasado el advenimiento de la crisis en el sector financiero y lo que debe iluminar su camino en el escenario pandémico. Sus palabras han inaugurado el Observatorio de las Finanzas organizado por el diario El Español e Invertia, que se celebra desde hoy hasta el próximo 25 de marzo.

La Covid-19 ha lastrado la economía un 11% interanual, entre otros motivos por el peso del sector servicios. Algo que ha afectado especialmente a los trabajadores menos cualificados y jóvenes, así como a ciertos segmentos de la sociedad. Sin embargo, como ha dicho Hernández de Cos, la reorganización del sector bancario y la reforma financiera mundial de la última década, han dado lugar a una banca nacional de «gran resistencia».

«Incompleta, gradual e incierta»

Es cierto que no se preveían caídas tan significativas en los llamados stress test, por lo que esa resistencia también se debe a la «contundencia» de las políticas monetarias y fiscales. El programa de compra de activos o los colchones de capital reflejan ese vigor. Bien para evitar la fragmentación financiera (y que los Estados como España pudieran ejecutar esa política financiera con margen). Bien para «focalizar» y «adecuar» la acción económica.

El programa de avales (analizado el otoño pasado) ha tenido un efecto «muy positivo en la ratio de solvencia», ha convenido el gobernador. Y casos como el del ICO (que en 2020 representó el 18% del crédito nuevo, casi el 38% si hablamos de empresas no financieras), subrayan la importancia de esas políticas económicas, ha abundado.

gobernador Banco España sector bancario

Aunque la morosidad también ha descendido, la recuperación sigue siendo «incompleta, gradual e incierta» en el sector. Por ello Hernández de Cos ha defendido que las medidas de apoyo excepcionales a la economía «se mantengan» hasta que la recuperación sea «firme». Es decir, mantener los colchones de capital y monitorizar su uso, y adoptar un enfoque «prudente» en la concesión de dividendos (como recomendaba ya en diciembre el BCE).

Además ha expresado su «preocupación» por la viabilidad de ciertas empresas no financieras, debido a la larga duración de la pandemia. Es ahí donde se deben focalizar las ayudas, para evitar ese cierre de entidades. Esto llevaría a una restricción de crédito y «agudizaría los efectos de la crisis» con un elemento que no tiene aún: el financiero, ha valorado. «Necesitamos una ejecución rápida y homogénea de esas ayudas»

Sostenibilidad y digitalización

Así pues, y con la cierta reducción de la incertidumbre por las vacunas en circulación, Hernández de Cos ha instado a no preocuparse sólo en el corto plazo. Hay que «asegurar la resistencia del sector» no sólo ante crisis como esta, sino ante los «Riesgos futuros». ¿Cuáles? Cambio climático y digitalización. Siempre en persecución de ese «equilibrio entre simplicidad, comparación y sensibilidad al riesgo». Han de anteponerlos a la rentabilidad.

El riesgo físico y de transición, derivado de esa lucha contra el cambio climático, puede terminar afectando al sector bancario. Y la digitalización es positiva, pero también implica riesgos como la «dependencia de servidores externos», o mayor competencia, ha señalado. También ha argumentado que los supervisores deben analizar de forma «proactiva» el marco regulatorio de las grandes tecnológicas y el uso tecnológico de la información.

presidente EBA sector bancarioEs decir, misma actividad, mismos riesgos, mismas reglas, ha explicado. «No es fácil». Le ha ayudado a matizar José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). En su opinión respecto a las Big Tech ha afirmado: «Es parecido: para la misma actividad que genere los mismos riesgos, la misma regulación». Hay que fomentar esa «neutralidad tecnológica» que fomente la innovación, pero también evalúe sus riesgos.

Aunque ciertamente la regulación suele ir por detrás, Campa ha resaltado el avance de la UE en materia de protección de datos (con la RGPD). Y ha insistido en que siempre han denunciado vacíos legales con temas como la ciberseguridad o las criptomonedas. Con una conviene «comunicar de forma proactiva» incluso si no te interceptan información (como le ocurrió recientemente a la EBA). Con la segunda están preocupados, no tanto por los bancos («apenas las manejan»), sino por su «vulnerabilidad hacia los consumidores».

El sector bancario (y el financiero en general) es «fundamental» para «canalizar el ahorro hacia oportunidades de inversión de forma ordenada», ha apuntado Campa. Los bancos deben servir como aglutinador de los recursos de apoyo europeo hacia «proyectos viables». Ben por ser previos a la crisis o porque traen soluciones para retos actuales.