España se escribe con “V”

La excepcionalidad de la crisis provocada por el COVID-19 nos dejará un panorama con muchas dificultades e incertidumbres en lo económico y, también, en lo social. Millones de personas afectadas, en el mejor de los casos, por un expediente de regulación temporal de empleo y muchas otras con la obligación de bajar la persiana de sus negocios porque no han podido sostener los embates de un contexto incierto a todos los niveles. Se calcula que un 30% de los negocios quitará la palabra “temporal” de sus carteles de “cierre”.

Durante todo este tiempo, muchos analistas financieros han ido ofreciendo su visión acerca de cuán profunda será la recesión en el mundo y, más concretamente, en nuestro país y, sobre todo, cuánto tiempo tardaremos en ver los famosos brotes verdes. Para la primera pregunta parece ser que hay un consenso bastante unánime; la crisis económica y social se prevé dura. Para la segunda cuestión, los expertos no se ponen de acuerdo. Recuperación en “V”, en “U”, en “W” o en “L”, cuatro escenarios diferentes con implicaciones diversas para el conjunto del país.

Si una cosa tengo clara es que en España, en materia de recuperación económica, solo nos podemos permitir una letra, la “V”. Todo lo que no sea una vuelta a los niveles normales de la actividad económica pre-COVID de una manera ágil y rápida, puede lastrar durante un tiempo largo e indeterminado a familias y empresas porque, en el caso español, la palabra crisis rápidamente se traduce en destrucción de empleo.

El segundo escenario de recuperación, en “U”, no prevé un rebote tan rápido en la recuperación de la actividad económica pero no es el peor de los escenarios al que podríamos vernos abocados. A pesar de que la duración de la crisis sería más larga de lo deseable, no se extendería tanto como lo hizo, por ejemplo, la crisis de 2008 y más bien pronto que tarde, alcanzaríamos niveles similares al periodo anterior al estallido de la pandemia.

Los peores escenarios son los que los expertos describen como recuperación en “W” y recuperación en “L”. Ambos escenarios describen una crisis económica convulsa e incierta y de mayor duración en el tiempo. Una situación que desembocaría en la destrucción permanente de muchos empleos que, a día de hoy, están en formato de regulación temporal.

No debemos olvidar que, en nuestro país, hay toda una generación millennial, en edad activa de trabajo, entre dos graves crisis económicas. La primera, la de 2008, dificultó a muchas personas el acceso al mercado laboral y precarizó las condiciones de trabajo. La segunda, la que nos ocupa, genera graves problemas para la viabilidad de muchas organizaciones y puede devolver a sus trabajadores a la casilla de salida. 

Por este motivo, con el objetivo de evitar destinar más tiempo del necesario a la recuperación económica y social de nuestro país, debemos actuar con responsabilidad. Empleados, organizaciones y consumidores debemos permanecer unidos y enfocados en la salida de esta delicada situación de crisis a la que nos hemos visto abocados debido a los efectos de la pandemia. Entonces, ¿qué podemos hacer nosotros para que el país se recupere de esta delicada situación? ¡Existen pequeños gestos que contribuyen al desarrollo de nuestra economía!

En verano, quédate en casa. Y tú que estás leyendo estas líneas pensarás que estoy loco si pretendo que te quedes en casa tras más de 60 días de confinamiento. ¡El verano es para disfrutarlo! ¡Pues claro que sí! No pretendo que te quedes en casa sin salir, nada más lejos de la realidad. A lo que me refiero es que salgas pero disfrutes de algún destino español. Playa, montaña, destinos urbanos o una combinación de los tres elementos. Todo es posible encontrarlo en nuestro país. Uno de los motores de nuestra economía, que supone casi el 15% de nuestro PIB, está viviendo este periodo con suma preocupación debido a los efectos devastadores del coronavirus en el sector y en los turistas que nos visitan. Así que, quédate en casa y disfruta de España para ayudar a un sector que vive sus peores momentos.

Mira la etiqueta. La marca España es sinónimo de calidad de nuestros productos y servicios. Alimentación, textil, automoción… si tienes que comprar algún producto prioriza los que están elaborados en nuestro país. Con esta actitud ayudamos al tejido productivo, conservamos puestos de trabajo, atraemos inversión y disfrutamos de productos de la mejor calidad. Marcas españolas sí, marcas internacionales que invierten en el desarrollo de nuestro país, también.

No te vayas lejos. En lo físico prioriza la proximidad en tu rol de consumidor. Productos y servicios nacionales adquiridos en empresas situadas cerca de nuestros hogares. El 99% de nuestro tejido empresarial está formado por pequeñas y medianas empresas que están sufriendo una crisis sin precedentes a causa del parón de nuestra economía.

Compromiso y alineamiento en el trabajo para alcanzar los objetivos marcados por las organizaciones. Toca remar y, además, remar juntos y en la misma dirección. Es momento para aparcar la individualidad y pensar en el Equipo. ¿Cómo vamos a salir reforzados de esta crisis? Solamente lo lograremos si nos comportamos como un Equipo unido que trabaja para lograr unos objetivos comunes. Para ello, más que nunca, la comunicación de los planes estratégicos será clave para buscar la implicación y el compromiso de las personas que forman parte de las empresas de nuestro país. El liderazgo inclusivo y participativo debe facilitar que los empleados trabajen con un mindset de servicio al objetivo común, cada uno desde su rol.

Apaláncate en lo digital para generar mejores eficiencias en tu negocio. La digitalización nos permitirá tener más presencia internacional, minimizar costes en infraestructuras, tener una mayor capilaridad, reducir tiempos gracias a la automatización de procesos que no aportan valor añadido y estar más conectados con nuestros clientes que, a su vez, también han entrenado sus capacidades digitales gracias al teletrabajo y al cambio de hábitos de consumo que han experimentado durante el periodo COVID. La digitalización es una de las tres palancas sobre las que la Unión Europea deposita su confianza para la reconstrucción económica en la era post-COVID y todos, personas y organizaciones, deberemos trabajar para captar oportunidades en este ámbito.

Innovación para marcar la diferencia. Programa tu cerebro en modo creativo para aplicar mejoras en tu empresa que te permitan obtener una ventaja competitiva en el mercado. Y no creas en la innovación como una competencia reservada a empresarios y gerentes. Todos podemos ser innovadores en nuestros ámbitos de actuación y colaborar en la generación de nuevos productos, nuevos servicios, nuevas eficiencias, nuevas formas de llegar a nuestros clientes… La cultura de la innovación, a todos los niveles, tiene que ayudarnos a ser más competitivos dentro y fuera de nuestro país.

Mantén una actitud responsable. Evita ponerte en riesgo y, por extensión, a quienes te rodean. No podemos permitirnos un rebrote del virus. ¡La actividad no puede volver a detenerse!

Como individuos con diferentes roles en la sociedad, podemos tener incidencia, de manera directa, en los aspectos anteriormente descritos. Solo tienes que pensar cómo vas a contribuir.

“En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”. (Eurípides de Salamina, poeta griego)

Esperemos que la situación de crisis que nos azota en la actualidad, nos permita detectar nuevas oportunidades que nos conduzcan a un nuevo paradigma económico y social potenciando el bienestar de las personas en todas las facetas de su vida.

Como individuos con diferentes roles en la sociedad, podemos tener incidencia, de manera directa, en los aspectos anteriormente descritos. Solo tienes que pensar cómo vas a contribuir a superar el periodo de inestabilidad actual. ¿Nos lo cuentas?