Invertir en startups: 3 claves para principiantes

A diario, inversores primerizos de todo el mundo se plantean preguntas similares antes de entrar de lleno en el negocio de la inversión: me gustaría invertir en algo pero, ¿por dónde empezar?, ¿cómo saber si estoy invirtiendo de una manera coherente? y lo más importante, ¿me estaré equivocando? Dudas y cuestiones habituales que es fundamental resolver antes de ponerse en marcha para evitar “lanzarse a la aventura”.

Pero, ¿qué ocurre si lo queremos hacer específicamente en una startup? ¿Qué es lo primero que tenemos que tener en cuenta? A la hora de arrancar, lo más importante es conocer la situación actual del mercado.

Según datos del último Observatorio de Startups de la Fundación Innovación Bankinter, y a pesar de que la crisis sanitaria ha propiciado un descenso importante en la inversión en startups, en este último trimestre del año se ha producido un aumento en este tipo de operaciones de un 46,6% respecto al mismo periodo de 2019.

También ha habido un repunte importante de la inversión extranjera, que tras una importante caída en los últimos meses, empieza a recuperarse y ya supone un 47,4% de todas las operaciones. Por países, el mayor número de inversiones procede de EE.UU., Reino Unido, Francia y Austria. 

Si nos fijamos en los sectores, “servicios y productividad a empresas” es el que más inversión está captando, seguido de Fintech (+220,6% respecto al trimestre anterior) y el sector de movilidad y logística (un 8,6% más). En este sentido, los expertos prevén que la inversión en startups será más positiva a partir de ahora y conseguirá aportar a la economía.

En base a esto, desde ISDI Accelerator, la aceleradora de proyectos de ISDI, facilitan las tres claves principales para ayudar a los inversores principiantes a invertir en startups de una manera eficiente y evitar los errores más comunes:

1.- Acudir a los expertos: Antes de ponernos en marcha debemos saber en qué contexto nos movemos y tener claro que la inversión en startups puede tener un alto componente de riesgo, principalmente porque son empresas en fase de creación que no se sabe al 100% si van a funcionar o si vamos a perder todo el monto de la inversión.

Por eso si crees que necesitas ayuda, lo mejor es recurrir a los expertos, en este caso a un Venture Capital o “capital riesgo”, una operación financiera en la que se aporta capital a startups y empresas con un alto potencial de crecimiento y elevados niveles de riesgo a cambio de un porcentaje de la empresa; o a un Club de Inversión, asociaciones de personas que ponen una cantidad pequeña de dinero en común y debaten sobre cómo pueden rentabilizarla de la mejor manera posible.

La mayor ventaja de formar parte de un club de inversión es fundamentalmente el acceso a un mejor dealflow u oportunidades de inversión. Difícilmente un inversor particular sin conexión con el ecosistema emprendedor accederá a un dealflow de calidad, sin embargo de la mano de un club de inversión, en la medida en que éste sea de interés para startups con potencial, podrá acceder más fácilmente.  

2.- Definir la naturaleza de nuestra inversión y diversificar nuestras operaciones: Antes de invertir en startups es interesante entender la naturaleza de nuestra inversión. Es decir, por definición son inversiones de baja liquidez en las que hay que esperar a un evento como una ronda para que se produzca un retorno y con un alto riesgo. Es importante analizar previamente qué volumen de ahorro queremos invertir en este tipo de proyectos, en cuántos hacerlo y a lo largo de qué periodo de tiempo, puesto que hay que diversificar en número pero también en tiempo.

Al final, si realizamos todas las inversiones en el mismo año, todos esos proyectos pueden verse afectados por la misma coyuntura, como podría ser la crisis financiera o el COVID 19.

Según Miguel Ángel Díez Ferreira, director de ISDI Accelerator & IMPACT Accelerator: “Lo ideal es combinar la actividad inversora en startups con productos de inversión más tradicionales, como pueden ser un depósito, un fondo, etc. es decir, no tienen que ser sustitutivas, si no que han de ser complementarias. En las inversiones más tradicionales tendremos probablemente una rentabilidad más baja, una liquidez más alta y un riesgo menor, la inversión en startups al tener un riesgo más alto, ofrece rentabilidades también más altas, por lo tanto es interesante combinarlas adecuadamente”, señala.

3.- Identificar las startups y los sectores más rentables: Hay que tener una presencia muy activa en el mercado, porque estas empresas siempre están bajo el radar de los inversores más activos. No están en los medios y no hay un mercado de valores ni nada parecido. Requiere tener contactos, ir a eventos, trabajar con estas empresas de mil formas distintas.

Es el conocido “dealflow” mencionado anteriormente y que es una de las tareas principales de los inversores profesionales, localizar estos proyectos y seleccionar los mejores. Este trabajo también se realiza por parte de las aceleradoras de startups, y por eso también pueden ser una fuente potencial de buenas oportunidades de inversión. En cuanto a los sectores más interesantes, y como hemos comentado anteriormente, en primer lugar se sitúan las startups de “servicios y productividad a empresas” seguidas de Fintech/Insurtech, movilidad y logística y ahora también salud y bienestar.

Por último, es importante recordar que hay que saber identificar los errores más comunes en los inversores novatos, como la falta de diversificación al empezar a invertir. Desde ISDI Accelerator recomiendan invertir en al menos 10 empresas para aumentar tus posibilidades de éxito. Otro error muy común es fijarse sólo en una “idea interesante” o apostar por una tecnología innovadora, excluyendo otros aspectos clave de la empresa o el sector.

Díez Ferreira destaca que la inversión en startups se está reactivando de nuevo y este es un buen momento para introducirse en el sector. Eso sí, siempre analizando bien toda la información, diversificando bien nuestras decisiones y ayudándonos de expertos que puedan asesorarnos en el proceso.