Más que un año de la reactivación en Colombia, 2021 debe ser el de la reconstrucción

Mucho se habla de los esfuerzos que de cara al presente año se deben hacer para garantizar la “reactivación” económica, un concepto que parece (para hacer uso de una metáfora cualquiera) como si solo bastara presionar un botón de encendido y listo.

Sin embargo, la realidad de la dinámica empresarial dista mucho de ese concepto anterior. No se puede reactivar lo que en esencia ya no existe o ya no existirá; para llevarlo a términos más prácticos, según la Cámara de Comercio de Bogotá, alrededor de 53 mil empresas cerraron en esa ciudad el año pasado a causa de la pandemia por COVID-19 y el panorama es más dramático si se considera que la mayoría de estas empresas que cerraron son MIPYMES.

El futuro no parece más alentador; La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, indicó en una de las primeras sesiones de trabajo de The Davos Agenda 2021 del Foro Económico Mundial, que la pandemia del COVID-19 provocará el cierre de 2,7 millones de empresas en América Latina y el Caribe y la perdida de unos 8,5 millones de puestos de trabajo.

Para este año nos urge un plan de choque, que permita, no la “reactivación” de la economía sino más bien la RECONSTRUCCIÓN del tejido empresarial colombiano, que en su mayoría está compuesto por MIPYMES. Un plan ambicioso que permita no solo apoyar a las empresas que actualmente están presentando problemas, sino que también, permita el resurgimiento o el remplazo de las que ya cerraron; este plan no puede ser solo responsabilidad de las instituciones públicas responsables del rubro de industria y comercio, sino que debe ser un plan integral y coordinado con diversos actores del desarrollo social y económico.

Es muy importante que el plan nacional de vacunación que espera implementar el Gobierno nacional sea rápido y coordinado, toda vez que el éxito de este permitirá acelerar los esfuerzos en materia de desarrollo económico y empresarial, ya que le imprimirá un poco de certeza a los ejercicios de planeación corporativa. En ese mismo sentido es muy importante que se haga pedagogía sobre la reglamentación de la Ley de Pago a Plazos Justos para que los empresarios comiencen a reducir sus tiempos de cartera y mejorar sus niveles de liquidez, lo que les otorgará mayor flexibilidad en sus flujos de caja y de cara al sistema financiero una mejor capacidad de endeudamiento y acceso a recursos frescos.

Adicional a lo anterior, es de suma relevancia que se clarifique y se hagan todos los esfuerzos en materia de comunicaciones para que la ciudadanía entienda cuales son las intenciones de cara a una eventual reforma tributaria y que el proceso electoral que se aproxima no influya con intereses oscuros en la discusión de la misma.

P.D.: Debemos capitalizar el hecho que el mayor espíritu emprendedor en la región es el de Colombia, según el último reporte de IPSOS, y cuanto antes generar las condiciones óptimas que favorezcan a la consolidación del ecosistema empresarial y hacer frente a lo que está por venir.