Especialización o polivalencia… he aquí la cuestión

De un tiempo a esta parte, con la incertidumbre instalada en nuestro día a día, parece ser que también está cambiando la manera en la que enfocamos nuestro desarrollo personal y profesional. Si bien es cierto que, durante muchos años, muchos profesionales han optado por seguir formándose a través de másteres, posgrados y cursos especializados directamente relacionados con su ámbito de actuación profesional, también es cierto que, en los últimos años, muchas personas han tenido que optar por ampliar su espectro formativo debido a circunstancias como, por ejemplo, las que describo a continuación:

    • Fragilidad en determinados sectores de actividad. En los últimos años muchos sectores económicos han sufrido un descenso de su actividad en nuestro país. Esta circunstancia, obliga a muchas personas a reenfocar su carrera a través de la adquisición de nuevos conocimientos y/o habilidades que les permitan acceder a una nueva oportunidad laboral.
    • Encontrarse en situación de desempleo. Esta circunstancia, que puede estar relacionada o no con el punto anterior, nos puede hacer replantear nuestro modo de aproximarnos al mercado laboral. Ante un despido podemos especializarnos más para tener acceso a nuevas oportunidades en nuestro mismo sector de actividad y en nuestra misma posición, o bien cambiando de rumbo profesional, adquiriendo los conocimientos necesarios para materializar dicho cambio.
    • La digitalización. Algunos sectores profesionales y posiciones laborales, debido a la irrupción de la digitalización del mercado laboral y las empresas, han sido objeto de cambios importantes. En el caso más extremo, incluso, puede que determinados puestos se hayan amortizado. Esta circunstancia puede llevar a un profesional a tener que tomar la decisión de seguir especializándose/actualizándose en su posición o bien plantear un nuevo escenario a través de la formación en conocimientos diferentes a los que incluía su background formativo y profesional.

 

  • El aumento de la oferta formativa. Puede suceder que, con el aumento de la oferta formativa y la posibilidad de acceder a ella a través de diferentes canales, online y offline, se produzca un efecto llamada hacia cursos de formación que permitan al usuario obtener nuevos aprendizajes que complementen o no a su experiencia académica anterior. 

 

El cambio de paradigma es evidente. Si ya no existe el trabajo para toda la vida, si el entorno cambiante e incierto requiere de un proceso de adaptación constante, si la etapa formativa se extiende a lo largo de toda la carrera profesional, si es necesario actualizarse para poder dar respuesta a las necesidades de un mercado laboral en constante cambio, si la competencia entre profesionales es un hecho constatable… los profesionales deben plantearse su recorrido formativo como algo constante y estable en el tiempo. Lo que no se pone en duda es la necesidad de seguir formándonos para seguir siendo competitivos en un mercado laboral diezmado y con mucha competencia.

Esto que parece una reflexión bastante sencilla conlleva, según mi parecer, un proceso complejo de elección que debe tener en cuenta una serie de variables que nos pondrán en disposición de escoger la fórmula más adecuada a nuestras necesidades en el ámbito personal, profesional y académico.

¿Entonces qué me conviene más? ¿Especializarme en un ámbito de conocimiento concreto o formarme para ser polivalente? ¡Está claro que la última decisión la tienes tú! A continuación, te presento algunos aspectos, internos y externos, que pueden ayudarte a tomar una mejor decisión.

Aspectos internos (dependen de ti):

Tu vocación. Hay veces en las que, desde bien pequeños, sentimos la llamada de una profesión en concreto y, desde ese momento, nuestro plan de desarrollo se enfoca hacia una carrera determinada. Si este es tu caso, tu proceso de capacitación debe tender a la especialización.

Tu motivación. Hay personas que sienten una motivación especial por seguir formándose. Sienten una atracción especial por seguir llenando su mochila de nuevos conceptos, herramientas, metodologías… en definitiva de conocimiento. Un conocimiento que, en algunas ocasiones, no responde a un patrón concreto de especialización en un ámbito determinado. Si este es tu caso, es muy probable que tu perfil sea polivalente. 

Tu carrera. ¿Cómo la has imaginado? ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Quieres ser el mejor en tu ámbito de actividad? ¿O prefieres tener un conocimiento más global y en más áreas? Si optas por ser el mejor, necesitarás un conocimiento profundo de tu profesión. En este caso, opta por la especialización. Si, por el contrario, tu motivación está en adquirir conocimiento sobre un abanico más amplio de aspectos relacionados o no con tu actividad profesional, entonces opta por la polivalencia.

Tu momento vital. Hay momentos y momentos. No es lo mismo estar en los albores de tu carrera profesional que estar en una etapa de madurez. Es posible que en los inicios necesites adquirir confianza en ti y en tus capacidades, a través de la profundización académica en un ámbito concreto. Si este es tu caso, opta por la especialización. Si, por otro lado, tu etapa profesional está en un momento de madurez, es posible que necesites completar tus conocimientos con otros complementarios o incluso nuevos que te permitan abrir nuevos horizontes. Si este es tu caso, opta por potenciar tu polivalencia a través de la formación.

 

 

Aspectos externos (dependen de factores ajenos a ti):

Conocimiento técnico. Es innegable que existen profesiones con un marcado componente técnico. Un componente técnico que, por complejo, en muchas ocasiones se convierte en un factor determinante para la especialización. Profesiones sanitarias, legales, determinados sectores industriales… Si este es tu caso, opta por la especialización cuando tu proyecto formativo responda a una necesidad de desarrollo laboral. 

La competencia. Si el mercado laboral de tu ámbito de actuación profesional está muy saturado, y quieres diferenciarte de los candidatos que compiten contigo por un puesto a través de la formación, en este caso deberías optar por programas de especialización que aporten un factor diferencial a tu perfil como candidato. También es cierto que, en ocasiones, ser capaz de conectar conocimientos aparentemente no complementarios puede suponer una ventaja competitiva importante. Analiza tu situación y valora qué opción te conviene más. 

El sector. Dependiendo de tu ámbito de actuación profesional y el momento en el que se encuentre tu sector de actividad, podrás optar por la especialización o por mostrar un perfil más polivalente. Existen momentos en los que la especialización puede aportar valor a la tarea que llevas a cabo y otros momentos, en los que se precisa cambiar de rumbo, en los que nuevas visiones y nuevos conocimientos, en teoría alejados de tu ámbito, pueden aportarte el plus que necesitas para sobresalir. En este caso, te recomiendo que te mantengas informado y siempre al día de la situación de tu sector de actividad, de tu profesión y de las tendencias relacionadas con ambos aspectos. 

Las oportunidades. Si eres capaz de mantenerte al día con respecto a tu situación profesional y la de tu sector de actividad, puedes encontrar nuevas oportunidades que te permitan diferenciarte del resto. En un mundo como el actual, por ejemplo, el proceso de digitalización al que nos hemos visto abocados puede representar una buena oportunidad para transformar nuestra carrera profesional y, por ende, la de nuestro ámbito de actuación. Tomar consciencia de las oportunidades que tengo frente a mí, me puede ayudar a elegir un programa formativo u otro. Cierto es que, en algunas ocasiones, el cambio de rumbo se convierte en algo inevitable y en un acelerador del éxito.

Tanto si quieres especializarte en un ámbito concreto como si quieres mantener un perfil más polivalente, deberás tomar consciencia de los puntos anteriormente descritos. Usa tu herramienta de desarrollo preferida y arroja un poco de luz a tu proceso de toma de decisiones. Un modo sencillo de poner frente a ti todos los aspectos a tener en cuenta, es realizar un DAFO personal. Con esta sencilla herramienta, podrás obtener una foto muy real de tu situación y plantear tu escenario ideal. ¿Este ejercicio te garantizará el éxito en la toma de decisiones? Quizás no… ¡pero seguro te acercará a él!

Para un momento, reflexiona acerca de tu situación y actúa para diferenciarte del resto. 

“Cuando te encuentres a ti mismo al lado de la mayoría, es tiempo de parar y reflexionar” · Mark Twain (escritor)